La ciudadanía de un hombre

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- en Opinión

Por Lunacia

.Te enseñaron a no criticar, a no analizar mucho las cosas, te enseñaron que hablar de política y religión  significa discutir, te educaron a no pensar, porque si lo haces, descubrirás la verdad…la cultura mexicana del dominio público hacia las mujeres

Lucia caminaba con prisa y tenía que pasar por una acera donde hay una empresa ferretera que sin tener el menor cuidado estaciona sus camiones de carga  sobre la banqueta, sin importarle si puede causar un accidente ante sus imprudentes acciones, es una parte de la calle que es de paso para muchas personas y que usan todos los días. Además, no falta el patán que dice majadería y media cuando las mujeres caminan en la acera, a los que si ellas les dicen algo, se exponen a más faltas de respeto o se burlan de nuestro enojo, porque son hombres que nos miran-tratan como objetos  y no como personas o con solo hacer uso de sus discursos, palabras, quejas o pretextos, nos pueden denigrar públicamente ante quien sea, solo porque algo no les guste de nuestra reacción o presencia.

En las calles mexicanas, no hay un orden en el uso de las banquetas o para estacionamiento de carros particulares. El peatón no es respetado por una mayoría de usuarios dueños de un coche o a veces hasta de vehículos de instituciones públicas. Por todos lados el hombre hace lo que quiere, según sus emociones, según sus necesidades, según sus decisiones impulsivas, según su hombría, según su poder de macho y muchos pretextos más que forman parte de su irresponsable conducta. Es la ciudadanía masculina con privilegios que casi siempre va relacionada con formas de abuso y de pasar por encima de otros, con sus acciones que llevan ignorancia, imposición, abuso, control, mando, imposición, sinónimos de violencia

Desde una relación de pareja hasta un grupo en el medio laboral de cualquier tipo, se pueden ver esas formas de relacionarse que tienen los hombres con los demás, de autoridad que reprime y abusa, que castiga o usa la venganza si algo no le gusta de quien desobedece a su mando, que agrede porque espera sumisión-obediencia a su trato aun si este es indigno para las personas. Si somos mujeres, cuidar lo que dices, como lo dices o para qué lo dices es de lo que tenemos que cuidarnos en algunos lugares de poco riesgo para “nuestras vidas”, porque es una realidad para nosotras las mexicanas que identificamos ciertos lugares de riesgo para convivir, socializar o hacer nuestras vidas y aun así, muchas pueden convivir con machines  hasta en sus hogares y con hijos poniendo en riesgo sus vidas, por amor a un hombre o por decir  “así es la vida”. Es una realidad a la mexicana, pues el mito de que la familia es lo mejor que se puede tener en la vida de las personas, no siempre lleva un bienestar real para muchas, incluidos los hijos. Y seamos realistas, aun cuando podemos encontrar hombres lectores, profesionistas preparados, hombres “educados” siempre sale alguna conducta-actitud con esos tintes de machismo, que aprendieron en esta cultura para relacionarse con los demás y con las mujeres

Resulta que al igual que un taller mecánico, una clínica, un negocio de comida, entre otros, donde los hombres son dueños o autoridad en su trabajo, se acostumbran a abusar y quitar cierto espacio que nos puede pertenecer a la ciudadanía que paga impuestos por hacer uso de las calles o banquetas para circular todos los días, imagina cuando somos mujeres ¿cómo se nos quita ese espacio? Sabemos que el pago de esos impuestos en nuestro país, son muy poco visibles en los hechos, en las construcciones de ciudades con sus requeridos lineamientos y otros servicios, ya que por siglos los que dirigen-gobiernan se roban lo que quieren, como todo machín con poder, jamás han dejado de pasar esa “oportunidad” para abusar de los que están debajo de su mando-poder y quien se une al que manda es lo más común entre hombres machos, con poder económico y público.

Un taller mecánico, puede ocupar espacio en un terreno y afuera de sus límites, la banqueta que es pública para todo el ciudadano peatón, que paga por sus impuestos para que las calles se encuentren en un buen estado y sean usadas pues resulta que no son respetadas por el hombre machín cotidiano, del barrio popular, del estatus  socioeconómico alto que maneja o estaciona  su carro como quiere y donde quiere, que se toma el espacio para usarlo justificando su ignorancia o educación vial o un simple “porque me da la gana” o por pretextos como: que es por un trabajo del cual vive y pone de frente a la manutención de su familia, pero no paga impuesto por hacer uso de una banqueta que puede crear un problema para el peatón o hasta para las mujeres que tenemos que pasar por ese espacio donde él manda y nos dice piropos acosadores ya que considera es su territorio y puede hacer lo que quiere, así razona el machín en muchos ámbitos. Hombres mexicanos que reclaman a veces, sin fundamento alguno coherente. Desde un padre en su casa hasta un presidente con poder de mando pueden hacer y deshacer, ser corruptos y delincuentes a veces bien apoyados con esa cierta complicidad de la ciudadanía ¿te das cuenta hasta donde el machismo para relacionarse con un hombre tiene poder? ahora imagina como lo hace en otro nivel de poder, como el de los nombrados “políticos” de nuestro país, los que desde su territorio, deciden por todo un pueblo que desconoce su propia ciudadanía y destruyen poco a poco nuestros recursos, nuestros derechos humanos, nuestra ciudadanía completa. Imagina ¿Qué ciudadan@ mexican@ se escapa a estos abusos de [email protected]

El machismo se nota todos los días cuando la autoridad de [email protected], casi siempre abusa, sobrepasa ciertos límites y sobre otras personas, son las formas que muchos tienen al relacionarse con los demás y lo podemos ver en nuestras ciudades mexicanas “civilizadas” desde un espacio familiar, uno laboral o hasta político de alto nivel.

Todos los días por las calles de una ciudad desde que salimos a trabajar y hacer nuestras actividades diarias, podemos encontrar y observar esos muchos aspectos donde el machismo de las personas en su mayoría donde intervienen los hombres, tienen que ver con la ciudad y territorio  desorganizado en nuestro país. Desorganizado, corrompido y pasivo ante muchas creencias a veces absurdas, que no dejan de llevar ese machismo en la convivencia diaria en las relaciones humanas.

Cuando nosotras hablamos

Muchas mujeres podemos ver, escuchar y observar todos los días, como los hombres hacen y deshacen en cualquier lugar donde se encuentren y a veces si hablamos hasta nos pueden matar. Las etiquetas no faltan y la exclusión es tajante ante esa cultura del desprecio que ellos están acostumbrados a mostrarnos por molestia, incomodidad, por machismo, por competencia, donde se encuentra un “mando porque yo lo digo” un “yo lo digo porque así es y te callas”,  un “hago lo que yo quiero porque quiero” y sustentado solo en un tipo de “mando-poder” de autoridad que a veces demuestra una ignorancia ante sus motivos racionales, pero no pensantes por criterio propio, que busquen un actuar coherente con lo que puede llegar a reclamar si algo no le acomoda a su conveniencia sea como ciudadano o persona, tanto en un ámbito privado como público. Digamos que rara vez, es un hombre el que usa el raciocinio para esa búsqueda, de bienestar humano-

Cuando somos mujeres las que decimos lo que vimos con hechos, a veces donde hay testigos, rara vez se nos da esa credibilidad desde nuestra palabra, discurso y acciones, si se trata de pedir respeto, casi siempre es a nosotras a quienes se nos exige-reclama coherencia y se nos evidencia públicamente para ser señaladas aunque solo sea por nimiedades. Mal educada, irrespetuosa, loca, amargada, metiches, traidora, mentirosa, entre otros. A nosotras se nos castiga, acusa, señala, discrimina socialmente para que el hombre siga con su honorable discurso de valores y moral de la que muchas veces ni conoce significado alguno, pero son parte de su” imagen pública” para la sociedad, porque ser hombre ya es tener un lugar de poder, nosotras estamos de “adorno o algo parecido” y solo para lo que ellos necesiten, nos toman en cuenta.

El machismo, ha logrado destruir emocional y psicológicamente a las mujeres, niñas, niños, etc. con la complicidad muchas veces de la misma sociedad. Imagina la vulnerabilidad en la que podemos encontrarnos en cualquier lugar. Si nos vamos a lo que tiene que ver con ciudadanía pues también nos falta conocimiento, información y habilidades varias para poder tener un real ejercicio de nuestros derechos humanos y civiles.

Nuestras ciudades mexicanas pequeñas y grandes, se encuentran visibles ante toda la población, podemos describir muchos lugares y sitios donde ese machismo se demuestra y es producto-resultado de cómo los hombres acostumbran relacionarse pública y privadamente con ese “poder de mando”. El orden territorial tomando en cuenta a todas las personas, no es parte de la mentalidad de un hombre machista mexicano.

Observa solo un pequeño contexto, una colonia, en sus calles podemos encontrar la infraestructura machista que puede ser parte de esa mentalidad y donde todos podemos salir afectados ante la decisión que toma un hombre desde esa conducta de jefe que dirige una institución de gobierno, una empresa, una escuela, una familia, etc. México se caracteriza mucho por el uso que hace de su territorio y espacios, de una manera desordenada, irresponsable y destructiva cuyas decisiones tomadas desde un “porque yo digo” o “porque yo mando” a largo plazo, pueden  tener resultados desastrosos que perjudican a otras personas, por ejemplo, lo que están enfrentando muchos mexicanos ahora, con despidos masivos de empleados, el incremento de gasolina y canasta básica pero no de salarios, entre otros.

Muchos hombres se espantan de lo que decimos algunas mujeres, somos pocas todavía las que hablamos desde un sentido común, hasta uno crítico, pero no de lo que ellos hacen y además de sus incoherencias, presumen de discursos de valores y moral por asumir que son los que deben ser un ejemplo hacia otros o a veces, sus propios hijos. Nosotras según la sociedad y dominio público, “no debemos contradecirles” porque se toma como una falta de respeto a su honorabilidad o virilidad con mando, a la cual “debemos de obedecer”, una gran paradoja y tragicomedia de machos, en la realidad mexicana.

Otro notable ejemplo de hoy, sobre el abuso y mando de hombres machines, completamente  ignorantes, delincuentes, pero con un poder que socialmente se les ha otorgado ante su “privilegio de ser hombres con cierta economía y estatus social de alto nivel y por su imagen pública” creada-manejada por un marketing, es lo que está haciendo el gobierno mexicano, que con toda su corrupción territorial que mucha gente conoce, con sus delincuentes en fuga solapados, hombres que dominan con su presencia de poder y se sirven de las mujeres en turno como sus “ayudantes-asistentes-secretarias” que “se adaptan al mando del jefe” son una clara representación de cómo el machismo en México, tiene poder sobre la ciudadanía desarmada de sus derechos. Imagina ¿cómo es el papel de la población mexicana que no hace nada con su pasividad o lo suficiente, para evitar esos abusos de poder, que hombres  machos públicos tienen en su país?

Desde un presidente municipal, un gobernador de estado y un presidente de México, podemos ver qué pueden hacer con sus decisiones machistas, son toda una serie de hechos que perjudican a muchas personas, pero son un grupo minoritario los que tienen ese poder, con mucha población que los sigue tolerando con esa permisividad tan propia de los mexicanos, que esperan que un gobierno dirigido por machos le diga lo que tiene que hacer o mandar, para obedecer. ¿Te das cuenta hasta donde llega ese poder de machos unidos, para dirigir este país? ¿Te das cuenta en qué lugar estamos las mujeres? Y seguiremos estando rodeadas de hombres machines por todos lados porque esa es nuestra sociedad, esa es nuestra realidad de todos los días. ¿Tú que harías para no reproducir el machismo y no permitir abusos a tu ciudadanía para que “aguantes” lo que otros hacen por encima de tu condición ciudadana?.

 

 

 

 

 

 

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