Mujeres embarazadas

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- en Opinión

Por Lunacia

…La inequidad prevalece y, por más esfuerzos, más trabajo y más aportes que realicen, las mujeres quedan por debajo de los hombres en la jerarquía y subordinadas a ellos….Marcela Lagarde

A propósito del día del amor y  amistad a la mexicana, Diana salía a la calle en búsqueda de un obsequio para su marido, tenían casi dos años de casados y ella esperaba su primer hijo, dejo de trabajar en su profesión porque era un acuerdo de matrimonio entre dos y se dedicó a su casa y  marido, ahora en espera de su hijo para ser más miembros de familia o para estar acompañada mientras su marido trabaja o para tener más ocupación-que hacer, en el hogar, porque ella creció con esas creencias de que eso “es lo mejor que le puede pasar a una mujer” o con lo que “puede sentirse realizada en su vida” porque los hombres y la sociedad eso esperan de nosotras  las mujeres, adaptarnos a la vida que un hombre quiere tener con una o a veces más de una, no importa si nosotras no contamos como sujetas individuales con proyectos propios dentro de ese vínculo de matrimonio-pareja, se espera una obediencia sin peros o reclamos, porque el hombre nos quiere en casa, aun si podemos trabajar y ejercer una profesión, el sistema patriarcal laboral que nos excluye también, lo apoya de alguna manera, ellos no crecen en ese sentido, son muy pocos los que logran transformar su masculinidad en esta realidad mexicana donde el machismo se impone en cualquier ámbito social sosteniendo ese lugar que nos imponen a las mujeres de “inferiores” a ellos

La gestación

Tiene cuatro meses de embarazo, las náuseas, los cambios en su cuerpo, el sueño que ya no es igual que cuando era soltera y podía dormir todo lo que quería, sin tener responsabilidades que cubrir para otro (su marido que no sabe lavar, planchar, cocinar, etc. porque depende de una mujer para esos quehaceres domésticos que no podría hacer porque su mami no le enseño eso, su único pretexto para no hacerlo) y sin quejarse, sin detenerse cuando el cansancio le gana, se le nota en su cara, sin tener tiempo para ella, se olvida de sí misma, se arregla con el poco tiempo que puede, con la poca ropa que tiene pues hace tiempo que no se compra nueva, los gastos económicos aumentaron y la prioridad es el nacimiento del bebe, rentando casa, cubriendo los gastos más básicos para sobrevivir es lo que llevan entre dos y con un futuro familiar que no pueden dejar así nada más porque otra vida depende de ambos, sin imaginar como la pasará después de un parto donde las emociones y sensibilidad también entran en juego para enfrentarse a su nueva vida criando la mayor parte de su tiempo, a un infante. Imagina ¿cuantas mujeres disfrutan su embarazo completo? ¿Cuántos miedos enfrentarán después de un parto? ¿Cuántos hombres participan en todo ese proceso y de la mejor manera? ¿Alguna vez has escuchado a un hombre contar su experiencia de participar como padre en la crianza de su hij@?

Muy pocos hombres de las nuevas generaciones, comienzan a participar por decisión propia en este proceso de gestación-embarazo-crianza con sus compañeras (toda una comunidad diversa). Imagina a todo lo que se tienen que enfrentar con prejuicios de otras personas para ejercer una paternidad responsable. Nuestra sociedad sigue siendo un 99.5% machista, casi siempre reacciona al revés y no es nada raro que entre mexicanos hay una cierta complicidad para sostenerlo, como forma de relacionarse entre las personas. Imagina los costos emocionales, físicos y a veces mentales, que puede llegar a enfrentar una mujer embarazada con estas formas de machismo donde casi siempre es el hombre el que obtiene “ventajas y conserva sus privilegios” solo por serlo y si tiene un hijo varón primero, es parte de su machismo, enorgullecerse de su sexualidad con resultados favorables para su sobrevivencia masculina. Se le da un reconocimiento de ser “padre-proveedor” hombre de familia respetable, aunque no participe en la crianza, a ella por ser “la esposa-madre de” sus hijos como una “buena servidora” para él, como si no fuera sujeta-mujer individual con nombre y estatus propio. El embarazo de una mujer casi siempre se enfrenta en soledad porque ellos trabajan mucho y apenas tienen tiempo para convivir, solo piensan en los gastos que requieren para un parto y lo que viene después, pocas veces ella se siente acompañada, pocas veces es expresada tanto negativa como positivamente su condición de embarazada con sus malestares. Mujeres embarazadas menores de edad, adolescentes y adultas mexicanas así enfrentan su gestación y en sus diferentes edades enfrentan marginación, a veces abandono, a veces con carentes recursos económicos, con una salud complicada, poco atendida o tomada en cuenta, entre otros factores que aparecen antes o después de un parto. Así se vive un embarazo mexicano entre machismos, entre deficiencias educativas de un sistema de enseñanza que no lleva en sus programas, una equidad, que no habla de sexualidad porque hasta los mismos [email protected] tienen prejuicios para enseñar.

Matrimonio feliz

Muchas mujeres cuando les preguntas ¿qué tal es la vida en el matrimonio y con sus parejas? no siempre dicen que es “muy agradable o que estén a gusto” o a veces ni contestan porque no pueden, porque lo emocional esta tan controlado que no pueden expresarse para decirlo, si están tristes, si están enojadas o si sus malestares son varios, pero así es como se comunican o muestran su vida en pareja. Algunas otras acostumbran platicarlo con sus amigas si es que tienen esa opción de conservarlas cuando están en ese estatus de casadas o dedicadas al hogar con hijos. Imagina como es y cómo pasan  todo ese proceso de embarazo, muchas mujeres mexicanas acompañadas o no de una pareja.

Algunas mujeres, se encuentran algo insatisfechas no solo por su vida en esa condición de emparejadas sino por no tener una vida propia en la cual puedan cortar con cierta rutina que en determinado tiempo de convivencia se hace pesada y monótona sobre todo cuando todo lo que hacen tanto en su hogar como en vida social(si la tienen) está adaptado a lo que el marido quiere o espera de una mujer que pueda acostumbrarse a cierta subordinación como parte de ese “comprometerse con una relación de casados”, unidos en unión libre y otra modalidad. Imagina cuantas mujeres disfrutan realmente su embarazo durante y después de su proceso de gestar y después la crianza de un recién nacido, imagina cuantos miedos enfrentan y cuantos no superan o como les cambia la vida con un pequeño ser humano del cual se tienen que hacer responsables el resto de sus vidas y a veces sin contar con un hombre que participe en la crianza o a veces, hasta con la manutención de uno solo.

Las mujeres mexicanas enfrentan muchas situaciones cuando se casan unen en pareja, con hijos o sin ellos, enfrentan la discriminación o desprecio cuando se trata de convivir con sus parejas-maridos, enfrentan la subordinación a la que se ven sometidas por un supuesto amor-demostrado hacia ellos, aun en tiempos actuales podemos ver a mujeres  conformistas, que son agredidas, aceptan que las celen, que las controlen, que las protejan por dependencia, que las humillen a veces con sus hijos, como si no tuviéramos capacidades propias para enfrentar la vida solas o acompañadas. Así nos tratan, así nos dicen que “valemos o no la pena, como mujeres” y es todo un “recorrido matrimonial” al que algunas sobreviven y otras se acaban emocionalmente, pero lo enfrentan, con lo que pueden o tienen en sus vidas.

Las creencias, los paradigmas aprendidos desde una infancia o socialmente impuestos que a veces presionan, forman parte de esta sociedad donde nos encontramos las mujeres con muchas desventajas con las cuales tenemos que seguir enfrentando la vida, porque la realidad es que así vivimos muchas de nosotras, solas o emparejadas, con hijos o sin ellos. Nos enfrentamos a los prejuicios que tienen los hombres sobre nosotras, a sus creencias sobre lo que “debe ser una mujer” y algunas nos subordinamos a esos criterios masculinos que “nos quieren mejorar” ”nos quieren aplastar la personalidad” “nos quieren amoldar a sus ideas, a veces muy absurdas” nos quieren “enseñar de la vida” hombres que jamás lograran parir un hijo con su cuerpo, cuando apenas comienzan a participar en la crianza con responsabilidad y con mucha dificultad, pero que creen que saben lo que podemos enfrentar y no es así, todavía les falta mucho por transformar en su masculinidad sin miedo, superando prejuicios y dejando de “ser el centro de atención de una mujer” en cualquier contexto social solo porque su machismo es así y no se dice más, mientras no dejan de asumir un papel a veces hasta de “otro hijo más” cuando se unen en matrimonio y no una persona adulta responsable, que hace una vida propia al lado de una mujer que tiene derecho a una individualidad propia, que sea acompañada y no adaptada a lo que un hombre quiere y espera de ella como “muestra de amor”. Que sea una decisión propia de ella el tener hijos con o sin un marido y no por complacer a un hombre que quiere una familia que después puede abandonar con o sin responsabilidad alguna, para seguir su vida.

¿Pones atención a esas formas machistas de convivir entre personas? ¿Cómo crees que afecta el machismo a tu vida?

¿Qué le enseñas a tu hij@ para vivir la vida de una mejor manera y con una mejor calidad de vida en ese sentido de bienestar propio individual o de pareja o familiar?

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