El artista plástico zapoteca Víctor Cha´ca inaugura “Génesis” en Oaxaca

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OAXACA, Oax. (apro).- Entre sueños y mañas, leyendas y mitos, espátulas y pinceles, el artista plástico zapoteca Víctor Cha´ca, que aprendió a perseguir la luz, sus fugas y filtraciones, así como la manera en cómo se refleja sobre el mundo, inauguró su exposición Génesis en la Galería de los Cien.

La muestra, que se inauguró la noche del pasado viernes 5 de mayo, está conformada por 20 piezas de pintura, una escultura monumental de más de dos metros de altura tallada en madera y cerámica, grabados en metal, así como la carpeta gráfica Génesis.

El artista juchiteco, que ha participado en más de 35 exposiciones colectivas además de 30 exposiciones individuales en espacios importante del país y el extranjero, confiesa que el génesis que da título de la exposición no tiene que ver con el principio judeocristiano sino con el origen de la cultura zapoteca.

“El año pasado empecé con el génesis, no el judeocristiano sino que es la búsqueda de la raíz zapoteca, de dónde nace, esos tótem como el cocodrilo, el gran árbol, las nubes, ese inicio de esa generación de los zapotecos, que no es fácil, pero es la manera que he tratado de rescatar y seguir explorando este mundo”.

En síntesis, el génesis es él mismo, es la metáfora de lo que son los seres vivos, de lo que hacen, lo que provocan, es retransmitir la cultura milenaria del zapoteco.

Víctor Cha´ca, quien nació el 30 de julio de 1948 en Juchitán de Zaragoza, revela que tuvo conciencia de que las artes eran su oficio y su vida cuando “yo tenía 12 o 13 años. Como un sueño me llegó, y a lo mejor suena un poco exagerado, pero desde ese momento dije esa debe ser mi vida”.

Recuerda que aunque “mis padres querían inculcarme otro oficio, yo me aferré a esto. Yo no provengo de gente de arte, mis abuelos son artesanos. Hacían bolsas de palma con imágenes, hacían sombreros con cuero muy delgado y seguramente de ahí me nació porque un dibujo que vi (y lo inspiró) fue uno de mi padre”.

“Y me ha perdurado en la conciencia, al preguntarme por qué yo y no mis hermanos o mis vecinos, entonces, ya que nos tocó, hay que seguir adelante, lleno de orgullo por ser un nativo zapoteco y descendiente de Benito Juárez”.

Insiste que en obra “busca rescatar el zapoteco, no tanto la lengua, la pintura, el lenguaje, para mí lo más importante es representarme como juchiteco y zapoteco y seguir investigando”.

Al cuestionarle el por qué la clasificación del arte indígena, no cree que sea lamentable, es una fortuna que tanto la vida como la cultura tiene que evolucionar, no se puede estancar. “Pienso que efectivamente estamos en un mundo globalizado donde somos la misma especie y seria es un error separar la cultura, la música, la pintura de los pueblos milenarios”.

Sin embargo, reconoce que “yo soy indígena y rescatar lo étnico vende un poquito. Lamentablemente no se puede trabajar y sin tratar de vender algo para seguir produciendo gráfica, cerámica y pintura”.

“Todo tiene su maña y su técnica, el fin es el mismo plasmar lo que uno siente. Todo tiene su propia técnica, a mí me gusta mucho la textura, me encanta la textura y trato de rellenar tanto que a veces choca. Hay cuadros que están llenos de textura. En otros no se nota, No es pintura plana sino que tiene textura, arena, piedra, lo que sea. Hay una escultura que salió de la madera y la cerámica, hay otra de bronce pero el original es cerámica”, puntualizó.

Existen 15 técnicas del grabado, siendo una de ellas el Agua Fuerte, que es la que en esta ocasión presenta la carpeta Génesis del maestro Víctor Cha’ca, con cuatro grabados en cuatro colores; rojo, azul, amarillo y verde.

Las impresiones que se realizaron en el Taller “Zanate” de Daniel Flores tuvo un periodo de un mes de ajuste, diseño e impresión, durante el cual el artista trabajó cuatro placas de metal, uno para cada color a impresión.

Las planchas utilizadas fueron de lámina negra, las cuales cubrió de una delgada capa de barniz negro de humo, que se adhirió por todas partes. Sobre este barniz trazó los dibujos con un buril y cuando la plancha estuvo lista se sumergió en ácido nítrico (agua fuerte) mezclado con agua. Cuando el ácido hizo efecto se dejaron ver las líneas de los dibujos cuyos temas giran en torno a leyendas y mitos de origen de la cultura zapoteca, explicaron.

Víctor Cha´ca no se ha desprendido de los temas que lo conmovieron y siguen conmoviéndolo y lleva impresos en el alma porque ya forman parte de un estilo característico.

El artista juchiteco empezó a exponer y vender desde los años setenta, en una colectiva del Auditorio Nacional y en galerías de la Zona Rosa, en la Ciudad de México.

En 1980, expuso en la Casa de la Cultura de Juchitán; en 1981, en la Casa de la Cultura de Tabasco; en 1982, en la Galería del Auditorio Nacional; en 1990, exposición itinerante “Almas y Colores de Oaxaca”, en San Antonio, Texas y Washington, DC; en 1995, en la Alianza Francesa de Polanco; en el 2000, en la Galería del Estado, Xalapa, Veracruz; y en el 2007, participó en el Festival Humánitas, en el Museo de los Pintores Oaxaqueños, Oaxaca y ahora en la Galería de los Cien.

“Cha´ca se mantiene casi en el anonimato huyendo de los publicistas, alejado de los escaparates, como si quisiera reservarse para sus colecciones particulares; que se queden, que permanezcan ahí; pero pinta incansablemente y esculpe con un ímpetu que lo lleva a sacar de sus sueños innumerables cuentos y, a pesar de los que parezca, quiere contarlos.”

En su libro “Víctor Cha’ca: el comienzo de muchos sueños”, la escritora Beatriz Espejo apunta lo siguiente: “Cha´ca tiene la esperanza de domar el misterio, porque entiende que la pintura es una herramienta para responder las grandes preguntas, aún indescifrables. Cuando uno lo ve trabajar, no parece que se hubiera esforzado demasiado en la realización de sus temas o que remontara el curso de la historia.”

Ella ha sido testigo de que para el pintor es la idea que se apodera de él, una especie de frenesí y que tal frenesí lo lleva a tomar la espátula y los pinceles sin parar, emulando una fuerza de la naturaleza, igual a los cielos de Oaxaca cuando deciden abrirse y manifestar sus presagios y hacerse dueños del tiempo.

La exposición durará un mes en la galería ubicada en la Alhóndiga Reforma, en el centro histórico de Oaxaca.

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