De político a ciudadano/En pie de lucha

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Por Inocencio Martínez Cortes/

Ahora resulta que al no ser bien visto para representar a un partido político y buscar el voto de militantes, simpatizantes y ciudadanos, de la noche a la mañana me vuelvo ciudadano casto y honesto con autoridad moral para despotricar en contra del partido que me vio nacer y del resto, como hombre o mujer despechado del ser que pretendo amar.

Esa falta de disciplina y humildad, además de lealtad para estar en las buenas y en las malas en la nave con la que decidimos emprender el viaje político, hace que los ciudadanos pierdan la fe en los partidos políticos. Los seres humanos somos de una sola pieza por lo tanto si amarillo soy amarillo seré por siempre, no podemos jugar el papel de las salamandras, en esto de la polaca el que pierde siempre será el que se la crea.

En este proceso electoral resultaran muchos aspirantes provenientes de los partidos políticos vestidos con la casaca de ciudadanos apartidistas, con el cuento de que nos representaran para hacernos creer que serán gobernantes de nuestra clase social. ¡Vaya! Como si no se les notara lo farsante desde lejos.

Me pronuncio por analizar a los políticos que los partidos postularan, porque a ellos les podemos reclamar sus ofertas de campaña. Los partidos son entes de interés público, reciben financiamiento producto de los impuestos que usted y yo pagamos, pero un ciudadano común no, ese hará una mala copia de los documentos y doctrina de otro partido político si, a ese partido que teóricamente renuncio horas antes y ahora dice rechazar y hasta desconocer.

Un ciudadano puede ser candidato a agente municipal, jefe de colonia o de manzana, candidato a rey feo en un carnaval o candidato de otra naturaleza, pero para administrar la cosa pública, debe ser un político que tenga oficio y capacidad para dialogar antes de tomar una decisión que afecte o beneficie los intereses de los demás.

El ciudadano al llegar al poder, tendría que hacer un gobierno similar a un político por la falta de experiencia, hablando desde luego de cargos, como la gubernatura o la presidencia de la república donde se requiere el acuerdo de múltiples sectores de la sociedad, para que todos sean escuchados e incluidos en la toma de decisiones con el contrapeso primero, de los dirigentes partidarios que le dieron la confianza para otorgar la candidatura y posterior a ello ya como gobernante, con el apoyo solidario de los demás poderes.

Así que ciudadano ciudadano como tal, no fácil existirá todos van camuflageados o disfrazados, intentado sorprender la buena fe del electorado y que sin embargo aun cuando  traigan la careta bien puesta, lo farsante no lo podrán esconder ante los ojos de la mayoría de los ciudadanos.

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