¿Cómo cambiará el cuerpo, pensamiento y el comportamiento humano en el 2030?

Archivo/Fotover

Por Christiane Drummon/

Ciudad de México. (TicBeat/SinEmbargo).- La tecnología no solo cambia el mundo que nos rodea, poco a poco nos va cambiando a nosotros mismos. Muchos expertos apuntan al transhumanismo como el futuro de la humanidad. Las capacidades físicas y mentales de los seres humanos se verían mejoradas a través de la tecnología, y todo esto podría estar a poco más de una década.

Para 2030 la sociedad ya verá grandes cambios; el mundo está cambiando rápidamente, y las personas también son parte de esta revolución tecnológica que avanza a una velocidad vertiginosa.

El grupo de innovación de Forbes estudió cómo cambiará el mundo de aquí a 2030, concluyendo que los tres pilares de la humanidad más afectados serán el cuerpo, el pensamiento y el comportamiento de los individuos. Pero, ¿cómo repercutirán estos cambios en la sociedad, las empresas y, sobre todo, a nosotros mismos?

Perfeccionamiento humano: En el mundo anglosajón se conoce como “human augmentation”. Básicamente consiste en mejorar las capacidades mentales y físicas de los seres humanos haciendo uso de la tecnología. Los werables serán una herramienta clave en este proceso; por ejemplo, podrían crear lentillas que tomen fotografías o vídeos; las barreras lingüísticas desaparecerían si lleváramos siempre un auricular en el oído capaz de traducir instantáneamente a nuestro idioma todo lo que escuchamos; así, los exoesqueletos dejarán de ser cosa de las películas aumentando nuestra fuerza física. Los implantes que ya llegan en forma de microchip nos permitirían abrir puertas o desbloquear contraseñas, entre otros, con la mente. Sin embargo, el cambio más notable sería a través del perfeccionamiento biológico de los seres humanos.

Una mente más ágil y transferible: Son muchas las empresas que trabajan para conectar nuestro cerebro a los ordenadores. Hoy en día podemos comunicarnos verbalmente o teclear a una velocidad limitada, pero con las interfaces neuronales estos límites desaparecerían. Mark Zuckerberg, fundador de Facebook, asegura que algún día podremos transmitir nuestras sensaciones y emociones a la mente de otros.

Más empatía: La realidad virtual tiene la capacidad de transportarnos a prácticamente cualquier parte. Los seres humanos podrían entender mejor los distintos estilos de vida, y problemas a los que se enfrentan en la otra punta del mundo, gracias a esta revolucionaria tecnología. Así, la RV también podría transportar a las personas al futuro, mostrando las consecuencias de escoger un estilo de vida u otro. Así, gracias a las interfaces neuronales probablemente lograríamos entender mejor al resto al poder obtener la información directamente de su cerebro, y no vernos limitados por las palabras.

Prácticas empresariales diferentes: Para empezar la mayoría de los trabajadores tendrán un asistente robot. No obstante, lo más alarmante serán los implantes en los empleados, así como las técnicas para estimular la mente y fomentar la productividad. Todas estas prácticas indudablemente se pondrán en duda legalmente por resultar invasivos y un problema para la privacidad del empleado.

La personalización se llevará al extremo: Ya vemos como los anuncios se pueden personalizar en Redes Sociales con solo un like de Facebook. Esto evolucionará notablemente durante los próximos años. La IA podrá detectar nuestro humor y así los clientes serán tratados de una manera u otra según el momento. Así, los dispositivos inteligentes del hogar también reaccionarán ante nuestro estado de ánimo. Lo mismo ocurre en la medicina, con la llegada de medicamentos personalizados desarrollados para cada individuo.

A consecuencia de todo esto, se debatirán los valores propios del ser humano. Todos estos cambios afectarán nuestra mente, cuerpo y comportamiento. ¿Esto implica que los valores de la sociedad cambiarán? Probablemente si, y definitivamente será un tema a debatir intensamente.

Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

*