Amenaza modelo neoliberal

José Antonio Meade impuesto por Carlos Salinas y su grupo neoliberal que mantiene a México con 60 millones de pobres

Por Francisco Blanco Calderón/ Escenarios 

El neoliberalismo global se consolida rápidamente no sólo en México, sino en el resto de América Latina. La relación de sus gobernantes con las grandes empresas trasnacionales, medios de comunicación, la iglesia, y los cárteles del crimen organizado, se fortalecen en forma acelerada a fin de evitar que los gobiernos progresistas modifiquen esa relación y la encaminen hacia la sociedad, la justicia, el crecimiento equitativo y el equilibrio social.

Lo más reciente, el toque de queda en Honduras a raíz del proceso electoral de la semana pasada, permite establecer dicha tesis. El ejército a las calles. La diferencia mucho menor al 1% en disputa actual nos recuerda el 2006, con el 0.56% de Calderón frente a AMLO. Todo indica que ya exportamos “tecnología electoral” como “bien perecedero” para evitar cambios al modelo económico establecido.

Otro indicador, es la autorización del Fondo Monetario Internacional, en discreto apoyo a la transición política, de más de 88 mil millones de dólares, como línea de crédito no condicionada en momentos “en que el país asume significativa incertidumbre por el TLCAN y desaceleración económica”, según declaraciones del FMI. (léase proceso electoral que se avecina).

Un tercer indicador son las remesas enviadas a México por los migrantes radicados en Estados Unidos, llegaron, en tan solo en el mes de octubre, a rebasar los 2,642 millones de dólares. Recurso ganado a pulso, por el trabajador expulsado por la ausencia de empleo en México, explotado, con salarios raquíticos, sin prestaciones sociales, cada vez más perseguido, apresado y repatriado por las políticas migratorias de Trump, que ahora pretende “meter mano” al envío de remesas. Algo parecido a lo que sucedió aquí con los fondos pensionarios, diseñados por Salinas, aplicados con Zedillo y el saqueo posterior con Fox, Calderón y Peña Nieto. Las remasas representan ingresos mayores a los del turismo y del petróleo. Insólito, absurdo y catastrófico. Remesas que son un verdadero paliativo para la pobreza y extrema pobreza nacional, que crece y crece bajo el modelo neoliberal.

José Antonio Meade, hoy destapado como el candidato “externo” por el PRI para el 2018, aunque en realidad es la pieza estratégica del PANPRI, con su sumiso PRD.

Meade se inicia con Ernesto Zedillo, como Director General de Planeación Financiera de la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (CONSAR) y posteriormente fuel Secretario Adjunto de Protección al Ahorro Bancario el Instituto para la Protección al Ahorro Bancario (IPAB). Le dio forma al gigantesco y criminal subsidio a la Banca, ya trasnacionalizada, que condujo la creación del FOBAPROA.

Con Vicente Fox, fue director general de Banca y Ahorro de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, posteriormente, para desaparecerlo, como director general del BANRURAL, y primer director de la Financiera Rural, organismo, ya privatizado, para condicionar apoyos, a cuenta gotas, a los productores del campo.

Ya con Felipe Calderón, en la Secretaría de Hacienda, se inicia como jefe de la oficina de coordinación del C. Secretario (Cartens, también ITAM), subsecretario de ingresos y finalmente titular de dicha secretaría, al asumir Cartens la dirección del Banco de México.

Con Enrique Peña Nieto se incorpora como titular de Relaciones Exteriores, de ahí lo mandan a darse “baños de pueblo” en SEDESOL para reasumir la dirección de Hacienda, tras el “tropiezo” de Videgaray, al coordinar la presencia, de Donald Trump, en su campaña, para ser enviado a aprender diplomacia, en Relaciones Exteriores. En todo este tiempo la conducción de su destino estuvo a cargo de Pedro Aspe, su maestro del ITAM junto a Luis Videgaray compañero de “pupitre”.

Salinas el titiritero, Meade el títere. La mano siniestra de Carlos Salinas de Gortari ha transitado de Zedillo, Fox, Calderón y Peña Nieto, artífices del “pinchisimo” modelo neoliberal mexicano, como lo definiera Paco Ignacio Taibo II.

Los méritos de Meade van desde la conducción del FOBAPROA, la desaparición del BANRURAL, el financiamiento a las trasnacionales agroindustriales con recursos de la otrora Solidaridad, y su versión moderna en Oportunidades, Procampo y Progresa, desviando los apoyos que corresponderían a los productores rurales, cada vez más empobrecidos y castigados con el TLC desde 1994. El gasolinazo, la liberalización del precio gasolinas y el subsidio con fines electoreros. Y que el PIB no llegue siquiera al dos por ciento desde Calderón, donde ha participado como titular de Hacienda hasta su destape.

José Antonio Meade, es la carta principal para preservar el modelo neoliberal en esta empecinada obsesión de “americanización” impuesta desde 1982.

Meade lo dijo, “la disyuntiva en 2018 es cambio con rumbo o salto al vacío” y asevera que “México le debe mucho y está en deuda con el PRI”.

México le debe al PRIAN mas de 64 millones de pobres, deuda pública que rebasa los 10 billones de pesos, tasas de crecimiento que no rebasan el 2 por ciento anual desde 1982 a la fecha. Este 2017 logará menos del 1.7% del PIB. Destrucción del campo mexicano y dependencia alimentaria casi absoluta por la agroindustria trasnacional, total privatización de los bienes de la Nación, violencia e inseguridad, desapariciones, asesinatos, secuestros, feminicidios, tráfico de órganos, trata de blanca. Entrega de playas, costas, bosques sin freno. Educación fallida, salud aniquilada, hambre e injusticia social. El País les debe mucho y se debe cobrar este primero de julio del 2018.

“La globalización actual “constituye la americanización del mundo” y en nuestro país fue un puñado de políticos encabezados por Carlos Salinas de Gortari quienes decidieron “americanizarnos” vía, sobre todo, de un Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Ese instrumento se vendió como un “ábrete sésamo” al mundo desarrollado. Tras 23 años de TLCAN y neoliberalismo agudo, México sigue ocupando los últimos lugares en los indicadores de la OCDE. Nuestro país continúa como mero aspirante al desarrollo y plagado de ineficacia administrativa, violencia y corrupción. Ya es tiempo de emprender una revolución para superar la “revolución” neoliberal. Los resultados y el sentido de justicia lo demandan. de países ricos: la OCDE” (Lorenzo Meyer, Reforma. 24/Agosto/2017)

Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

*