Que factores te alejan de un cáncer de mama

Mueren al año en México unas 6 mil mujeres por cáncer de mama
- en Salud

Ciudad de México.- El cáncer de seno según las estadísticas que revelan las instituciones de salud pública, es la primera causa de muerte entre las mujeres mexicanas. Al año mueren unas 6 mil mujeres de este mal, según el INEGI; esto significa unas 16 mujeres diarias que mueren. 

Para 2015, en México se observó un incremento de la incidencia de tumor maligno de mama con la edad para ambos sexos. En las mujeres, la incidencia alcanzó su punto máximo en las del grupo de 60 a 64 años (68.05 por cada 100 mil mujeres de ese grupo de edad), y luego descendió en el de 65 y más años.

Anualmente, alrededor de seis mil mujeres en México pierden la batalla contra el cáncer de mama, ubicando esta patología como una de las principales causas de muerte entre mujeres de 20 años de edad y más a nivel nacional, según datos datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Tomando en cuenta la cifra, al día se registrarían 16 muertes, en promedio, sobretodo por diagnósticos tardíos.

Aquí te presentamos algunos consejos que  puedes poner en práctica para evitar que puedas ser víctima de este mal:

Come y toma lo más natural que puedas, deja los enlatados, embutidos, carnes, alcohol, y haz ejercicio

1.- Llegar a un peso saludable y mantenerlo: tanto un peso corporal aumentado como subir de peso en la edad adulta están relacionados con un mayor riesgo de cáncer de seno después de la menopausia. La Sociedad Americana Contra El Cáncer recomienda mantener un peso saludable durante el transcurso de la vida y evitar el aumento de peso excesivo al balancear el consumo de alimentos con la actividad física.

2.-Mantenerse físicamente activo: muchos estudios han revelado que la actividad física de moderada a vigorosa está relacionada con un riesgo menor de padecer cáncer de seno. Por lo tanto, es importante ejercitarse habitualmente mediante actividad física. La Sociedad Americana Contra El Cáncer recomienda que los adultos dediquen al menos 150 minutos de actividad física de intensidad moderada o 75 minutos de intensidad vigorosa por semana (o una combinación de ambas), preferiblemente repartidos durante la semana.

Las actividades de intensidad moderada son aquellas que le hacen respirar tan fuerte como lo haría en una caminata enérgica. Estas actividades provocan un leve incremento en su frecuencia cardíaca y respiración. Deberá poder hablar, mas no necesariamente podría cantar al estar haciendo este tipo de actividades.

Las actividades de intensidad vigorosa son de una intensidad mayor. Estas actividades provocan frecuencia cardíaca elevada, sudoración y frecuencia respiratoria rápida. Las actividades que fomentan la fuerza y flexibilidad, como el levantamiento de pesas, los ejercicios de estiramiento o la práctica de yoga, también son beneficiosas.

3.- Evite el alcohol: el consumo de bebidas con alcohol también aumenta el riesgo de padecer cáncer de seno. Incluso el consumo a niveles bajos se ha relacionado con un aumento en el riesgo. La Sociedad Americana Contra El Cáncer recomienda que las mujeres que consumen alcohol no beban más de un trago por día. Una bebida (o trago) es 355 ml (12 oz) de cerveza, 150 ml (5 oz) de vino, o 50 ml (1.5 oz) de licores destilados (bebidas “fuertes”) con una graduación de 80.

4.-DIETA RICA EN VERDURAS, FRUTAS Y AGUA.- Una dieta que sea rica en verduras, frutas, aves, pescado y productos lácteos que sean bajos en grasa se ha relacionado con una reducción del riesgo para el cáncer de seno en algunos estudios

La dieta es básica para evitar la formación de nódulos o quistes en los senos que posteriormente se convierten en cáncer. Mientras más frutas, verduras y hortalizas consumas, tendrás una mucho mejor salud ya que tu sangre tiende a ser alcalina.

Si casi siempre estas consumiendo carnes rojas en todas sus presentaciones, embutidos, lácteos, dulcería, pan fino y además consumes todo el tiempo refrescos, productos enlatados, y demás, tendrás una sangre ácida. Uno de los principales factores de la aparición de tumores, quistes, miomas y demás.

5.- CUIDAR TUS EMOCIONES. Una mujer que todo el tiempo tiene una vida emocional dificil, es mas propensa a desarrrollar cáncer de seno. Si la mayor parte de tu vida estás preocupada, estresada, llena de tensión, y tienes una vida de pareja donde prevalece el pleito, la angustia, los celos, la ira, estas propensa a desarrollar esta enfermedad.

La razón es que las emociones mal manejada también contribuyen al desarrollo de enfermedades degenerativas. El cáncer, de acuerdo a expertos, tiene que ver con un nivel de resentimiento muy grande en la persona. Cuando la mujer está enojada con alguien, especialmente con su pareja o sus padres, tiene a almacenar mucho dolor emocional que sino libera, va siendo un detonante para el desarrollo de este mal.

Otros factores que podrían reducir el riesgo: las mujeres que optan por amamantar a sus bebés al menos varios meses también pueden obtener un beneficio adicional al reducir el riesgo de cáncer de seno.

El uso de terapia hormonal después de la menopausia puede aumentar su riesgo de tener cáncer de seno. Para evitar esto, hable con el médico acerca de las opciones no hormonales para tratar los síntomas de la menopausia.

Para mujeres que tienen un mayor riesgo de cáncer de seno

Si usted es una mujer con un mayor riesgo de padecer cáncer de seno (por ejemplo, debido a un antecedente familiar significativo, una mutación genética conocida que aumenta el riesgo de cáncer de seno, como en el gen BRCA1 o BRCA2, o si ha tenido carcinoma ductal in situcarcinoma lobulillar in situ, es posible que haya algunas medidas que pueda tomar para ayudar a reducir sus probabilidades de padecer cáncer de seno.

Su médico puede ayudar a determinar su riesgo de cáncer de seno, y le puede indicar cuáles de estas opciones, si alguna, puede ser adecuada para usted.

Medicamentos para reducir el riesgo de cáncer de seno

Los medicamentos recetados pueden utilizarse para ayudar a reducir el riesgo de cáncer de seno en ciertas mujeres con mayor riesgo de este cáncer. (Este riesgo se determina generalmente con un recurso para la evaluación de riesgo conocido como el Modelo Gail.)

Los medicamentos como tamoxifeno y raloxifeno bloquean la acción del estrógeno en el tejido mamario. El tamoxifeno puede tomarse incluso si no ha pasado por la menopausia, mientras que el raloxifeno se utiliza solamente para las mujeres que han pasado por la menopausia. Otros medicamentos, llamados inhibidores de la aromatasa, también pueden ser una opción para las mujeres que han pasado por la menopausia. Todos estos medicamentos también pueden causar efectos secundarios, por lo que es importante entender los posibles beneficios y riesgos de tomar uno de ellos

Realiza tu mastografía al menos 2 veces por año

Cirugía preventiva para las mujeres con un riesgo muy alto de cáncer de seno

Para las pocas mujeres con un riesgo muy alto de cáncer de seno, la cirugía para extirpar los senos puede ser una opción. Otra opción puede ser extraer los ovarios, los cuales son las fuentes principales de estrógeno en el cuerpo. Aunque la cirugía puede disminuir el riesgo de cáncer de seno, no lo puede eliminar completamente, y puede conllevar sus propios efectos secundarios. Para obtener más información, consulte Cirugía preventiva para reducir el riesgo de cáncer de seno.

Antes de decidir cuáles de estas opciones, si acaso alguna, pueden ser apropiadas para usted, hable con su médico para entender su riesgo de cáncer de seno, y en cuánto podría reducirlo con cualquiera de estos métodos.

Para las mujeres con un mayor riesgo de cáncer de seno que no desean tomar medicamentos o someterse a cirugía, otra opción es acudir a citas médica y someterse a exámenes con más frecuencia para detectar el cáncer de seno. En ocasiones a esto se le llama observación minuciosa. Aunque este método no reduce el riesgo de cáncer de seno, es posible que pueda ayudar a encontrarlo temprano, cuando probablemente sea más fácil de tratar.

Los casos de esta enfermedad se incrementan cada vez más de forma más rápida en países ricos que en los de economías en desarrollo y aunque las causas de ello son múltiples, es un problema que tiene relación con los estilos de vida.

El aumento de casos en los países desarrollados puede deberse a un mejor diagnóstico debido a las condiciones de sus sistemas de salud, ya que la mortalidad por ese padecimiento tiende a ser más en las naciones de bajos ingresos, lo que podría indicar que los casos, cuando se detectan, están en fases tardías de la enfermedad.

A nivel mundial se estima que cada año se detectan 1.38 millones de casos nuevos y hay 458 mil decesos por esta causa, siendo el tipo de cáncer de más incidencia entre las mujeres, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En México, según datos de la Dirección General de Información en Salud, dependiente de la Secretaría de Salud, en 2014 había 689 mastógrafos a nivel nacional en instituciones públicas de salud, donde la mayor concentración estaba en la Ciudad de México.

Entre más temprano sea diagnosticado este mal, el tratamiento es más oportuno, por lo que es de suma importancia que las mujeres se hagan la autoexploración mamaria, que es una de las formas en que pueden reconocer signos anormales como cambios en la piel o en la forma del seno, bultos de consistencia dura, de bordes regulares o irregulares, hundimiento del pezón o secreciones.

Realizarte la mastografía,  es el estudio que revela anormalidades en el tejido mamario, aun cuando los tumores son tan pequeños que por medio de la autoexploración no se pueden detectar, y con ello ayudar en el diagnóstico preciso de la enfermedad.

Para la prevención, diagnóstico, tratamiento, control y vigilancia epidemiológica del cáncer de mama, los servicios de salud deben hacer el examen clínico de las mamas (palpación mamaria) a las mujeres desde los 25 años de edad; esto, además de permitir la identificación de alguna anomalía, ayuda a determinar la edad de inicio de las mastografías, sobre todo en casos con antecedentes familiares.

La prueba de tamizaje se debe hacer cada dos años en mujeres de 40 a 69 años de edad con o sin signos o síntomas, para las que tienen antecedente personal de cáncer de mama, como medida de seguimiento es recomendable hacerla cada año, incluyendo a las de 70 y más años.

A nivel mundial, el cáncer de mamá es el más común entre las mujeres y representa 16 por ciento del total de los casos de cáncer para esta población.

En 2014, del total de casos de cáncer diagnosticados en la población mexicana de 20 años y más, el de mama fue el de más presencia con 19.4 por ciento; por sexo, el tumor maligno de mama en los hombres sólo representó uno por ciento del total de casos; por otra parte, tres de cada 10 mujeres de 20 años y más con cáncer, tienen el de mama, lo que lo ubica en el primer lugar de los tumores malignos para este grupo poblacional.

Se ha observado que el desarrollo de esta enfermedad puede estar influenciado por la edad. En las féminas se incrementa el tiempo de exposición a los factores de riesgo ya sean exógenos (estrógenos) o endógenos (estilos de vida), y así, las probabilidades de padecerlo aumentan con la edad.

En tanto, que el aumento mayor se observó entre las mujeres de 25 a 44 años y las de 45 a 49 años, ya que los casos nuevos pasaron de 13 a 50 (por cada 100 mil mujeres de cada grupo de edad, respectivamente).

Una medición que da cuenta de la agresividad del tumor maligno de mama es la tasa de letalidad en nosocomios por esta enfermedad, la cual es una expresión de la relación entre las personas fallecidas y los egresos hospitalarios por esa causa.

En México, durante 2014, se observó que desde los 20 años de edad (exceptuando a las mujeres del grupo de 25 a 29 años) y hasta los 74 años, hay dos fallecimientos por cada 100 egresos hospitalarios de cáncer de mama; a partir de los 75 años y más, la cifra subió a tres de cada 100 egresos por esta causa.

El cáncer de seno es parte del grupo de enfermedades crónico-degenerativasque tienen tratamiento y posibilidades de curación, pero por diversas complicaciones puede ser causante de la muerte de quien lo padece.

El tratamiento de este padecimiento no se limita sólo al aspecto físico sino que debe contemplar el ámbito psicológico. Para la prevención, diagnóstico, tratamiento, control y vigilancia epidemiológica del cáncer de mama, destacan las directrices mínimas que los servicios de salud deben prever sobre la consejería y el acompañamiento emocional.

Tanto pacientes como familiares deben tener la oportunidad de aclarar todas sus dudas respecto a la enfermedad, tratamiento y pronóstico; con el acompañamiento emocional se busca que las pacientes puedan explorar y expresar los sentimientos que surgen al momento del diagnóstico, ante las opciones de tratamiento (posible mastectomía y efectos físicos de quimio y radioterapias) y el seguimiento posterior a éste.

Este padecimiento tiene cinco etapas de desarrollo, en la Etapa 0 el tumor maligno se encuentra más focalizado y es fácilmente tratable, hasta la Etapa IV donde se ha diseminado a otras partes del cuerpo (metástasis), y el tratamiento es sólo para brindar la mejor calidad de vida hasta el desenlace a causa de la enfermedad.

La etapa en que se encuentre al ser diagnosticado es determinante en el éxito terapéutico e incide en las probabilidades de supervivencia. Así, en la Etapa 0 hay 95 por ciento de probabilidad de supervivencia; en la Etapa I es de 88 por ciento; baja a 66 por ciento en la Etapa II; desciende a 36 por ciento en la Etapa III y es de apenas siete por ciento en la Etapa IV.

En México, 90 por ciento de los casos detectados están en Etapa III y IV, y según lo señalado por el Centro Nacional de Equidad de Género y Salud Reproductiva, en el país cada dos horas muere una mujer a causa de este padecimiento.

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