¿De qué se ríe señor Ministro?/La ciencia desde el Macuiltépetl

El secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño/Fotover
- en Opinión

Tal vez el señor Secretario de Educación ríe mientras peina su engomada cabellera, pues ni siquiera distingue entre lo que es instrucción y educación, entre lo que es convencimiento y represión.

En una exacta foto del diario/ señor ministro/ del imposible/ vi en pleno gozo/ y en plena euforia/ y en plena risa/ su rostro simple

Para él todo se ve igual desde sus aposentos palaciegos, su corta visión no alcanza a distinguir la tragedia, el desastre que para el país, para todos los mexicanos, significa que 32 millones de compatriotas, entre los 15 y los 64 años de edad, se encuentren en rezago educativo.

de su ventana/ se ve la playa/ pero se ignoran/ los cantegriles/ tienen sus hijos/ ojos de mando/ pero otros tienen/mirada triste…

Sus neuronas de niño consentido del sistema no le ayudan a comprender la gravedad del asunto, pues esos 32 millones representan el 43 por ciento de la población económicamente activa de la nación. Sólo quien ha visto de cerca el drama  que significa para una persona encontrarse en tal situación puede dimensionar la gravedad del asunto.  El rezago educativo no se reduce solamente a la compilación de frías estadísticas sino que representa una desventaja, significa estar fuera del mundo contemporáneo para cada una de estas personas.  Vivir en otro mundo, en otra dimensión que no alcanza a ver el señor Secretario.

seré curioso/ señor ministro/ de qué se ríe/ de qué se ríe…

De las personas en rezago educativo,  5.4 millones son analfabetas, esto es tienen una carencia educativa. Estos compatriotas no entienden ni saben redactar un simple recado. Otros 10 millones no tienen la primaria terminada, y 16 millones no alcanzaron a terminar la secundaria. De estos dos últimos grupos podría decirse que son analfabetas funcionales pues carecen casi por completo de habilidades para la lectoescritura: no son capaces de entender o redactar un texto. Y en el grupo de privilegiados que termina la educación media superior, el 60 por ciento no sabe leer y escribir correctamente; y una buena parte de éstos accede a la educación superior.

Tal vez –según el investigador, Manuel Gil Antón-  la educación se ha limitado a saber cómo llenar  bolitas en exámenes de opción múltiple, a lo que se ha reducido el principal objetivo de la educación básica según parece desprenderse de la siempre confusa política educativa y su consecuente “Reforma”.

Habrá que añadir que un millón de alumnos entre los 6 y los 17 años abandona la escuela –o la escuela los abandona- por diferentes razones, lo que equivale a 5 mil alumnos abandonando la escuela por cada día hábil de clases.

aquí en la calle/ suceden cosas/ que ni siquiera/ pueden decirse/ los estudiantes/ y los obreros/ ponen los puntos/sobre las íes/ por eso digo/ señor ministro/de qué se ríe/de qué se ríe

Si consideramos que la instrucción básica es la adquisición de habilidades fundamentales y la educación es, además de instrucción, la formación integral de la persona en cuanto a la obtención de conocimientos en las distintas ramas del saber, el fortalecimiento  de sus facultades reflexivas y creativas, y el desarrollo de una conciencia humanista, entonces podemos concluir que el desastre educativo que enfrentamos se debe en buena medida a la perversión del concepto de educación y su trastocamiento, en el mejor de los casos,  en simple instrucción.

Reflexionar para comprender lo que se ve y lo que no se ve.

 

Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.