Ocupa Veracruz primer lugar nacional en casos de Ataxia

No hay intervención de la SSA para detener la epidemia de Ataxia en Tlaltetela, centro de Veracruz
- en Salud

Ciudad de México. (Conacyt) El estado de Veracruz y principalmente el municipio de Tlaltetela es el lugar número uno en casos de ataxia a nivel nacional, de acuerdo con la investigación del doctor Luis Beltrán Parrazal, del Centro de Investigaciones Cerebrales (Cice) de la Universidad Veracruzana (UV).

Entendida como un síntoma, la ataxia (desorden, según su etimología) en un primer nivel se puede presentar, por ejemplo, cuando se bebe mucho alcohol. “Es el estado en el que nos sentimos desbalanceados, con poca coordinación; no podemos caminar bien, no podemos coordinar los brazos, las piernas, el habla. Eso sucede porque el alcohol afecta las funciones del cerebelo que regula la conducta motora”.

De acuerdo con la Fundación Ataxia México, este síntoma consiste en la descoordinación del movimiento de las partes del cuerpo. Puede afectar las extremidades y el habla.

Se pueden distinguir dos tipos:

ntendida como un síntoma, la ataxia (desorden, según su etimología) en un primer nivel se puede presentar, por ejemplo, cuando se bebe mucho alcohol. “Es el estado en el que nos sentimos desbalanceados, con poca coordinación; no podemos caminar bien, no podemos coordinar los brazos, las piernas, el habla. Eso sucede porque el alcohol afecta las funciones del cerebelo que regula la conducta motora”.

De acuerdo con la Fundación Ataxia México, este síntoma consiste en la descoordinación del movimiento de las partes del cuerpo. Puede afectar las extremidades y el habla.

Se pueden distinguir dos tipos: ataxia adquirida y heredada. “Las primeras suelen estar en personas que, por ejemplo, tienen una infección viral o una infección por bacterias, lo que hace que se le mueran unas células, neuronas. Eso provoca que los efectos que vemos en una persona alcoholizada ahora puedan ser visibles en una forma permanente en personas que tuvieron esta infección. L

Entendida como un síntoma, la ataxia (desorden, según su etimología) en un primer nivel se puede presentar, por ejemplo, cuando se bebe mucho alcohol. “Es el estado en el que nos sentimos desbalanceados, con poca coordinación; no podemos caminar bien, no podemos coordinar los brazos, las piernas, el habla. Eso sucede porque el alcohol afecta las funciones del cerebelo que regula la conducta motora”.

De acuerdo con la Fundación Ataxia México, este síntoma consiste en la descoordinación del movimiento de las partes del cuerpo. Puede afectar las extremidades y el habla.

Se pueden distinguir dos tipos: ataxia adquirida y heredada. “Las primeras suelen estar en personas que, por ejemplo, tienen una infección viral o una infección por bacterias, lo que hace que se le mueran unas células, neuronas. Eso provoca que los efectos que vemos en una persona alcoholizada ahora puedan ser visibles en una forma permanente en personas que tuvieron esta infección. Los afectados por este problema de salud ya no pueden recuperar la función de estas neuronas y caminan mal, tampoco pueden coordinar, ya no es transitorio como en el alcohol”.

Las ataxias hereditarias pueden ser recesivas o dominantes. En particular esas son enfermedades en las que hay un gen o varios genes mutados que provocan que mueran neuronas en el cerebelo y esa muerte de neuronas provoca los problemas de coordinación motora.

Actualmente es el municipio de Tlaltetela el lugar donde más casos de este problema de salud se han registrado y los científicos del Cice han intentado explicar la razón de este fenómeno neural.

Tlaltetela, un caso para la investigación de ataxia

Tlaltetela es un lugar donde desde 2017 y lo que va de 2018 se ha despertado el interés por parte de la comunidad científica de Veracruz y específicamente del gremio neurocientífico, debido a los crecientes casos de personas con este padecimiento. Los científicos intentan dar con una explicación racional acerca de esta situación, teniendo en consideración tanto el contexto social como el clínico.

Beltrán Parrazal considera que en Tlaltetela en particular y en Veracruz en general la situación es tal porque existen muchos tipos de ataxias heredadas, alrededor de 40 clases diferentes, porque afecta 40 variantes de genes, pero todos ellos al final matan neuronas en el cerebro.

“Todos tienen ataxia en distintos grados, en diferente gravedad. Lo interesante en Veracruz, desafortunadamente, es que existe un tipo de ataxia que se llama ataxia espinocerebelosa tipo siete, que es una enfermedad que es heredable y dominante. Cuando uno tiene hijos, hay 50 por ciento de probabilidad de que ese niño pueda tener la enfermedad. Entonces es muy grave. Cada vez que uno tenga un hijo, se tiene esa probabilidad”.

En el caso de Tlaltetela, comenta el académico, se veían personas que tenían entre 40 y 60 años y empezaban a tener los síntomas. La explicación tiene que ver con el fenómeno genético llamado anticipación, el cual está relacionado con la cantidad de inestabilidad del ADN, y cuando se dividen las células comienzan a hacerse más mutaciones en una persona concreta, de tal forma que cuando esta quiere tener hijos va a heredar más mutaciones de las que él ya tenía. Y entre más mutaciones haya, es más agresiva la ataxia.

¿Qué es lo que pasa? Que cuando uno tiene hijos, en lugar de que uno tenga los síntomas entre los 40 o 50, pues ahora van a aparecer entre los 10 y los 20 años. Pero también pueden aparecer entre los dos años de las formas más agresivas y puedes morir a los cinco años, dependiendo de las mutaciones. Entre más mutaciones tienes, la probabilidad de que aparezcan los síntomas y sea más agresiva aumenta”.

En ese sentido, enfatiza, entre menos mutaciones de este gen se tengan, habrá mayores probabilidades de que las tenga en etapa adulta y que además no sea tan agresiva. Así, en comunidades donde la gente se casa a temprana edad y no se sabe que se tiene la enfermedad, se pueden tener tres o cuatro hijos con 50 por ciento de probabilidad de tenerla.

La ataxia en Veracruz: una razón histórica de su aparición

Como muchas enfermedades que en la actualidad se tienen, la ataxia también puede ser explicada desde el punto de vista histórico y social. Se piensa que entre 1850 y 1900 alguna persona europea (se cree que entre Francia, Portugal o España) pasó por esta ruta de migración, de aquellos que llegaban al puerto de Veracruz y se dirigían a la Ciudad de México

Esta persona tenía lo que se denomina el gen fundador, el cual consiste en que un individuo que está enfermo de ataxia la hereda a sus hijos. En este caso, la hipótesis es que se quedó a vivir allí o tuvo hijos o algo sucedió, quizá creó una familia y esa familia ya no se movió de ahí, empezó a tener hijos y esos hijos empezaron a tener la enfermedad.

Ante todo este contexto, los investigadores del Cice —específicamente el cuerpo académico encargado del tema— intentan desarrollar proyectos que den respuesta a este problema, que muestren explicaciones más completas y se logre entender la lógica de la ataxia. Pero no solo eso, también se está teniendo en cuenta buscar metodologías que permitan hacer algo para una solución en el futuro.

Mediante dispositivos tecnológicos, como sensores, se intenta ver con imágenes cómo se va degenerando el cerebro. Es algo que no se había hecho en otra parte del país, eso permitirá dar herramientas a los neurólogos.

Este equipo de trabajo también realiza una especie de estimulación sensorial que permite a las personas no caerse y mantenerse en pie. Con esta técnica se intenta balancear a las personas con ataxia para que puedan caminar mejor y tengan una mejora en su calidad de vida. Aunado a esto, intentan ver si es posible hacer un abordaje de biología molecular para ver si se puede hacer una detección temprana.

Las ataxias hereditarias pueden ser recesivas o dominantes. En particular esas son enfermedades en las que hay un gen o varios genes mutados que provocan que mueran neuronas en el cerebelo y esa muerte de neuronas provoca los problemas de coordinación motora.

Actualmente es el municipio de Tlaltetela el lugar donde más casos de este problema de salud se han registrado y los científicos del Cice han intentado explicar la razón de este fenómeno neural.

Tlaltetela, un caso para la investigación de ataxia

Tlaltetela es un lugar donde desde 2017 y lo que va de 2018 se ha despertado el interés por parte de la comunidad científica de Veracruz y específicamente del gremio neurocientífico, debido a los crecientes casos de personas con este padecimiento. Los científicos intentan dar con una explicación racional acerca de esta situación, teniendo en consideración tanto el contexto social como el clínico.

Beltrán Parrazal considera que en Tlaltetela en particular y en Veracruz en general la situación es tal porque existen muchos tipos de ataxias heredadas, alrededor de 40 clases diferentes, porque afecta 40 variantes de genes, pero todos ellos al final matan neuronas en el cerebro.

“Todos tienen ataxia en distintos grados, en diferente gravedad. Lo interesante en Veracruz, desafortunadamente, es que existe un tipo de ataxia que se llama ataxia espinocerebelosa tipo siete, que es una enfermedad que es heredable y dominante. Cuando uno tiene hijos, hay 50 por ciento de probabilidad de que ese niño pueda tener la enfermedad. Entonces es muy grave. Cada vez que uno tenga un hijo, se tiene esa probabilidad”.

En el caso de Tlaltetela, comenta el académico, se veían personas que tenían entre 40 y 60 años y empezaban a tener los síntomas. La explicación tiene que ver con el fenómeno genético llamado anticipación, el cual está relacionado con la cantidad de inestabilidad del ADN, y cuando se dividen las células comienzan a hacerse más mutaciones en una persona concreta, de tal forma que cuando esta quiere tener hijos va a heredar más mutaciones de las que él ya tenía. Y entre más mutaciones haya, es más agresiva la ataxia.

“¿Qué es lo que pasa? Que cuando uno tiene hijos, en lugar de que uno tenga los síntomas entre los 40 o 50, pues ahora van a aparecer entre los 10 y los 20 años. Pero también pueden aparecer entre los dos años de las formas más agresivas y puedes morir a los cinco años, dependiendo de las mutaciones. Entre más mutaciones tienes, la probabilidad de que aparezcan los síntomas y sea más agresiva aumenta”.

En ese sentido, enfatiza, entre menos mutaciones de este gen se tengan, habrá mayores probabilidades de que las tenga en etapa adulta y que además no sea tan agresiva. Así, en comunidades donde la gente se casa a temprana edad y no se sabe que se tiene la enfermedad, se pueden tener tres o cuatro hijos con 50 por ciento de probabilidad de tenerla.

 

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