Ciudadanización de la Vida en México

Los ciudadanos deben intervenir mas en la solución de los problemas de su estado, país.
- en Opinión

La ciudadanización debe ser un concepto de la vida diaria de México en todos sus ámbitos: cultural, político, económico y social. Este concepto aunque al parecer es nuevo, es un estilo de vida que lleva mucho tiempo buscándose como poder implementarlo en México, porque en los países más avanzados y democráticos es ya casi un hecho.

La ciudadanización es una actividad que impulsa y fortalece la democracia participativa, es una actividad que empodera al ciudadano de una Nación, recordar que es el ciudadano, el ser humano el que debe ser el centro de toda acción política de gobierno. Para la realización del Bien Común, como fin último de la política, de acuerdo a la filosofía Aristotélica-Tomista el ser humano debe estar en el centro de las acciones y el ser humano participar activamente en las decisiones de gobierno.

Para lograr esta ciudadanización debemos partir del concepto de la libertad de acción y esa libertad guiada por la conciencia ética propia del ser humano. México vive en estos momentos una situación crítica por enojo, por revanchismo, por divisiones inútiles y tontas generadas por discursos que llevan al encono. Y lo vivimos porque estamos inmersos en un proceso electoral como nunca en la historia, estamos inmersos en un proceso electoral cuya fuente es el rencor y el descontento, lo que genera olvidarnos de nuestra conciencia, de la razón de una elección. Estamos contra los malos gobiernos, estamos contra la corrupción, estamos contra la inseguridad, pero muchos movidos por un error: Creer que un hombre mesiánico que lleva 18 años diciendo que él tiene la solución logrará lo que nosotros dejamos de hacer por muchas décadas.

Ya tiene más de 7 décadas que un personaje mexicano nos dijo: “A México le ha faltado ciudadanía”. Por la conquista, la colonia, la dictadura, la revolución y otros eventos tan duros que no se tuvo tiempo de ciudadanizar. Posterior a la revolución y con la aparente democracia que teníamos, que en realidad era una dictadura de partido, poco hicimos para empoderar al ciudadano. Las escuelas y las familias dejaron el poder político en manos de los políticos, los partidos políticos cuya función principal debe ser representar al ciudadano y ser una fuente de contrapeso al gobierno, sin importar que sea del mismo partido, fallaron. O sea fallamos todos.

Estamos a nada  de iniciar una nueva etapa de cambio, si se da el triunfo de AMLO,  que es el regreso del totalitarismo de un “líder moral” que dice no ser corrupto, ese totalitarismo es como el de Venezuela y si no aprendemos de Venezuela pronto estaremos como ellos, sin libertad y sin democracia. Y para aprender y no caer en el error no es solo votar el día de las elecciones, es no permitir como ciudadanía organizada que el presidente en turno, sea Meade, Anaya o AMLO, quiera hacer lo que se le pegue la gana y desde luego también exigir al Congreso y a los gobiernos locales que el gobierno sea un acto de servicio a la ciudadanía.

Es en la actividad política de gobierno donde se encuentra un poco más la necesidad de la participación de los ciudadanos. Pero la participación organizada e individual del ciudadano debe ser en la actividad económica, social y sobre todo en la educativa. La educación y ésta con un sentido de pertenencia inician desde la familia, inicia en el hogar. La participación no es solo por tener derechos es sobre todo para tener obligaciones y responsabilidades que cumplir.

Si realmente ya queremos un México próspero, un México con desarrollo, un México sin violencia empecemos el 1 de julio con la acción de votar, acción de elegir a los que deben ser los gobernantes. Pero elegir con la certeza de conocer los postulados de las instituciones que los abanderan, elegir con la conciencia de analizar si sus palabras y propuestas son congruentes con su forma de ser y su estilo de vida. Elegir al que no tiene doble discurso y recordar que al elegir somos copartícipes de sus acciones de gobierno.

Otra situación que nos debe ocupar como ciudadanos comprometidos es el darnos cuenta que vivimos momentos de una mundialización de las acciones y por ende somos presas por las redes sociales y los medios de comunicación, de los sucesos internacionales que influyen en las decisiones que tomamos. Los proteccionistas y los “dictadores” cada día ganan más espacios como el caso de EUA, Italia, Inglaterra, Nicaragua y lo sucedido en España. Y eso a mi parecer nubla la razón.

Por último hay miedo de lo que pase en México, hay miedo para ir a votar, hay incertidumbre y duda de por quién votar. Para quitarnos ese miedo hagamos una reflexión a conciencia de cómo votar y de la mano un compromiso real de ciudadanizar la vida en México. Que los partidos políticos cambien su razón de ser, que los que busquen cargos públicos dejen de brincar de partido en partido, que los candidatos independientes tengan las mismas oportunidades, que haya segunda vuelta electoral para lograr legitimidad del ganador y no que el ganador llegue con más en contra que a favor. La ciudadanización es el antídoto del miedo.

 

 

 

 

 

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