www.fotover.com.mxSi no hubiera existido el sismo de la ciudad de México, de 1985, que dejó un saldo de seis mil víctimas, la ciudad de Xalapa encabezaría la lista de ciudades con un mayor saldo trágico de muertes provocadas por un sismo en el país en la historia reciente y de lo que se tiene registro.
Aludes de lodo y escombros de casas sepultaron en del 3 de enero de 1920 a 650 personas.
De éstas, 419 murieron por avalanchas de lodo provocadas por el deslave de material en barrancas.
Este sismo se originó en la Sierra Madre Oriental, entre los Estados de Puebla y Veracruz. El epicentro se ubicó aproximadamente a 35 Km. al suroeste de la ciudad de Xalapa, en un lugar conocido como el Cerro de Quimixtlán
El tercer lugar de la lista lo ocupa la ciudad de Orizaba, que el 28 de agosto de 1973 registró un sismo que dejó como saldo 539 muertes. Este sismo ocurrió en el estado de Puebla cerca de la frontera con el Estado de Veracruz aproximadamente a 40 kilómetros en la dirección suroeste de Orizaba.
La ciudad de Xalapa, por su geografía, está expuesta a graves daños por sismos aunque estos sean de menor magnitud que otros que ocurren en el país. Sus suelos blandos, su alto número de puntos de vibración y sus múltiples espacios escarpados de tierra –a excepción de la zona más compacta del área ubicada alrededor del cerro Macuiltépetl de origen volcánico-, la convierten en una ciudad con asentamientos de algo riesgo.
Hace tres años, en 2007, Gilberto Torres Morales, investigador del Centro de Ciencias de la Tierra, Universidad Veracruzana, encabezó un proyecto denominado la Microzonificación Sísmica para la Zona Conurbada Xalapa (ZCX), obtenida como parte del proyecto: “Microzonificación de Peligros Geológicos para la Zona Conurbada Xalapa”, financiada por los Fondos Mixtos CONACYT-Gobierno del Estado de Veracruz y en la que participaron científicos de este centro especializado de la Máxima Casa de Estudios, de la Facultad de Ingeniería, del Instituto Nacional de Ecología e inclusive de la Universidad Nacional Autónoma de México.
El objetivo fue obtener información sobre los peligros a los que están los pobladores de esta gran urbe y su zona conurbada, de 400 mil habitantes. Su resultado arrojó que aproximadamente 40 colonias, especialmente de la zona oeste, están expuestos al alto riesgo en caso de temblores, aunque también algunos manchones más pequeños de otras zonas.
Gilberto Torres reconoce que el riesgo es enorme ante un eventual temblor de cierta magnitud. Si el de 1920 dejó este saldo de víctimas cuando Xalapa era una minúscula parte de lo que es hoy, que podría ocasionar ahora que es una gran urbe con un crecimiento descontrolado, irregular, que se ha expandido hacia suelos cada vez más frágiles y muy posiblemente con construcciones endebles.
Con esto no se pretende alarmar a nadie, expresa. “No estamos diciendo que se va a morir la gente, sino que se tiene que tener en consideración estas vulnerabilidades”, aclara.
De hecho, Gilberto Torres refiera que una alerta de éste tipo llevó a que el edificio del Instituto de Pensiones del Estado, ubicado sobre la calle de Leandro Valle y que fue construido en la década de los 60´s, fuera desocupado y demolido.
Se trató de un inmueble con deficiencias estructurales, cuyas bases estaban además en sincronía con las fallas del suelo, lo que lo hacía peligroso y susceptible de tener vibraciones con los más pequeños movimientos telúricos, lo que causaba frecuentemente pánico entre sus moradores.
“Hoy en día todavía soy objeto de burla de mis compañeros quienes dicen que yo desalojé y demolí el edificio del IPE pero la realidad es que era muy peligroso como estaba”.
Hoy en día, Gilberto Torres, dice que Xalapa enfrenta un peligro inminente, pues si bien no se pueden pronosticar temblores fuertes en la ciudad, es un hecho que hay un ciclo de estos fenómenos. Y por lo menos en la historia de la que se tiene registro, revela que el promedio de temblores fuertes que han impactado a la capital obedecen a ciclos que van de los 80 a los 120 años.
Y por si hubiera duda sobre el grado de sismicidad de la zona, el investigador señala que tan sólo en lo que va del 2007 a la fecha, se han registrado ya 90 pequeños sismos en Xalapa y su zona conurbada, muchos incluso imperceptibles para la población.
Las zonas de peligro
De acuerdo con el estudio “Microzonificación de Peligros Geológicos para la Zona Conurbada Xalapa”, basado en monitoreos diversos, tres son las zonas que caracterizan Xalapa.
La zona 1, de peligro bajo. Esta zona es la más estable, ya que se encuentra asentada bajo derrames basálticos de origen reciente y sobre material compacto de mediana a alta estabilidad producto de las últimas emisiones volcánicas.
Esta zona se encuentra en la parte central del área urbana de Xalapa, sobre los derrames de lava emitidos por el Cerro de Macuiltépetl
Le sigue la zona 2, de peligro Intermedio: esta zona es de mediana estabilidad, ya que se encuentra en su mayoría sobre limos arcillo-arenosos compactos, flujos piroclásticos y brechas volcánicas.
Finalmente, la zona 3, de peligro alto. Esta zona es de baja estabilidad, ya que se encuentra en su mayoría sobre limos de plasticidad alta y media, sobre arenas limosas producto de los derrames de lava basáltica muy alterada del Cerro Colorado y sobre depósitos de aluvión material transportado y depositado por corrientes de agua. En sitios constituyen lomas con pendientes pronunciadas, haciendo inestable sus laderas.
Gilberto Torres añade que es este tipo de información debería de ser tomada en cuenta por la población y las mismas autoridades para regular los asentamientos y vigilar el cumplimiento de los lineamientos de construcción, pues buena parte de la población –especialmente la de escasos recursos- ha construido sus casas habitación en esta zona peligrosa.
“A lo mejor alguien puede decir, es un suelo blando y hago mi cimentación adecuada y ya, pero no, el problema es que amplifica las ondas sísmicas, que mueven la base y generan fuerzas inerciales en las estructuras. Si tú paras un lapicero o un plumón en una superficie y lo mueves en la base, lo que se generará son fuerzas que provocarán que se te quiere caer. Las edificios si no se calculan y revisan bien esas fuerzas, si sólo se toma en cuenta el suelo, la estructura puede tener problemas. Todo esto se tiene que considerar para hacer caminos, puentes, cualquier clases de obra de ingeniería, las fuerzas inerciales que se van a generar a partir del movimiento del suelo”.
“Esto es como cuando se enferma uno, hay que ir al doctor. Y yo le recomiendo a la gente que si gasta su dinero, su patrimonio, la seguridad de su familia, no se vale que se deje la responsabilidad de esto a cualquiera, que buscan asesoría de un arquitecto o un ingeniero, porque de otra manera estaremos a una eventual tragedia por sismos de un amplia número de población que habita esta urbe”.
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