El espionaje tolerado/ El Cristalazo

- en Opinión

Hasta donde se sabe, el único capaz de solicitarle o exigirle, ordenarle o pedirle algo a Meade en la relación con Estados Unidos es Enrique Peña Nieto.

La quejicosa actitud de Felipe Calderón (residente en Estados Unidos, por cierto) en torno del espionaje sufrido(¿?) por él y su gabinetazo no podría ser más hipócrita. Quien permitió en México la irrupción excesiva, la intervención abierta del Pentágono, la DEA, la CIA, el Departamento de Estado, la duplicidad diplomática, la apertura de una oficina “binacional” ordenada por Hillary Clinton en la ciudad de México, los vuelos no tripulados y el ingreso a México de gringos sin visa ni pasaporte, ahora se queja por la lectura de sus correos y la vulneración del sitio de internet de la Presidencia.

¡Vaya cara dura! del Felipillo.

Felipe Calderón se indignó porque lo espiaban
Felipe Calderón se indignó porque lo espiaban

Calderón se ha hecho presente en estos asuntos sólo cuando le tocaron directamente (como si no lo supiera desde siempre). Como habría dicho Dashiel Hammet sobre la patria y el refugio ideal de los canallas, ahí se ha atrincherado el ex presidente:

“Más que personal, es un agravio a las instituciones del país, dado que se realizaron cuando ejercía el cargo de Presidente de la República.”

Y luego la velada exposición de su influencia en el gabinete actual, como si el canciller Meade aún fuera su empleado como cuando manejaba la Secretaría de Hacienda.

“Hablé con @JoseAMeadeK Srio. de Rel. Exteriores, para solicitar que transmita mi más enérgica protesta por el espionaje del que fui objeto.”

Hasta donde se sabe, el único capaz de solicitarle o exigirle, ordenarle o pedirle algo a Meade en la relación con Estados Unidos es Enrique Peña Nieto. 

Pero todo el sainete tiene antecedentes ya sabidos. Cuando se hicieron públicos los datos revelados por Edward Snowden en cuanto al espionaje ejercido durante la campaña y el tiempo posterior a la elección, esta columna habló con el presidente Peña Nieto del tema. El secretario Meade estaba presente. Él lo discutió con Barack Obama durante la reunión del G-20 en San Petersburgo. Primero telefónicamente y después en persona y cara a cara.

Pero ahora han surgido nuevos datos, no sólo relacionados con México, sino con Francia y otros países, lo cual no debería causar extrañeza, excepto por algunos detalles: ninguno de los países agraviados por los excesos de la “inteligencia” estadunidense tiene una disposición tan dócil frente a su poderío, ni comparte una frontera de tres mil kilómetros con el imperio, ni depende de ellos para todo y en todo momento. Ninguno en todo el mundo es, para decirlo pronto, su traspatio.

Ninguno, además, está dispuesto a darles el sueño de su vida: incorporarse al proyecto de Seguridad Energética de América del Norte, gracias a la apertura de su sector petrolero en  favor del único capítulo inconcluso del Tratado de Libre Comercio.

En esas condiciones es simple comprender la docilidad.

Ésta es la información detonante del nuevo capítulo en el cual la irrupción de FCH causa tanta pena como el hecho mismo.

“El presidente Barack Obama autorizó espiar a México en temas desvinculados del terrorismo.

“Permitió a la Agencia de Seguridad Nacional (ASN) penetrar de forma sistemática la red informática completa de la Presidencia de la República e intervenir el correo electrónico de Felipe Calderón y su gabinete, lo que le permitió al gobierno de Estados Unidos evaluar la estabilidad del país, su capacidad militar y la forma como observaban los derechos humanos.

“De acuerdo con un nuevo paquete de documentos del ex analista de la CIA, Edward Snowden, publicados ayer por la revista alemana Der Spiegel, se muestra que en mayo de 2010 Obama dio luz verde a la ASN para implementar la operación bajo la cual se realizó el espionaje a la Presidencia mexicana. Se llamó Flatliquid y entró ‘con éxito’ a los servidores de la Presidencia donde encontraron ‘comunicaciones diplomáticas, económicas y de liderazgo, que dieron una visión continua al sistema político mexicano y su estabilidad interna’.

“Desde entonces, la Agencia catalogó a la oficina presidencial como ‘una fuente muy lucrativa’. El semanario señaló en su artículo que “el tono del documento que revela ‘un gran éxito’ de la ASN en el seguimiento de los objetivos mexicanos muestra  la agresividad de la agencia de inteligencia de Estados Unidos para vigilar a México”.

El reportaje también puso en evidencia que México formó parte de una lista de países “de vigilancia prioritaria” elaborada por la Casa Blanca y “aprobada presidencialmente”.

“Pero los documentos clasificados como ultrasecretos revelan que la operación Flatliquid sólo fue el inicio: estos TAO (Operaciones de Acceso a la Medida), que accedió a varias agencias del gobierno mexicano, son sólo el comienzo, tenemos la intención de ir mucho más lejos en contra de este importante objetivo”.

“Este espionaje contra México fue supervisado desde oficinas de la ASN en Texas, pero también se llevó a cabo desde la sede de la embajada de EU en la ciudad de México”.

Frente a esto nada más queda una frase de Barack Obama: hay cosas de las que ni siquiera yo me entero o me entero cuando ya han ocurrido”.

Y ya los espías de los espías nos anuncian más revelaciones. Ojalá y el ex –si no tiene nada importante para la opinión pública— guarde silencio.

racarsa@nullhotmail.com

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