“En Veracruz no se quiere reconocer la crisis de inseguridad”: Daniela Rea

DanielaVeracruz, Ver.-Sobre el fenómeno de los desaparecidos en Veracruz producto de la violencia de la delincuencia organizada, así como por acciones  del gobierno, no se tiene idea sobre las profundas huellas que genera ese dolor en las famílias. Pero también es de los estados del país donde no se quiere reconocer la crisis de inseguridad y donde se acostumbra justificar los crímenes o los hechos, “porque las víctimas se lo buscaron”. 

Daniela Rea directora del documental “En algún sitio”, opinó lo anterior y dice en entrevista para Plumas Libres, los que en Veracruz tienen un ser querido desaparecido son muchos y el sufrimiento de las familias no tiene límites.

Se trata de un duelo permanente que no termina. Y lo peor, la autoridad que por ley debería apoyarlos no los escucha. Y más bien, reaccionan en contra de la ciudadanía que se atreve a denunciar. A muchas víctimas las desprestigian. A otros, hasta les disparan a mansalva solo por intentar tomar la justicia en sus propias manos como sucedió en Michoacán.

La periodista Daniela Rea, originaria del estado de Guanajuato, pero egresada de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Veracruzana, (UV), dirige el documental “En algún sitio”, que trata sobre dos mujeres con familiares desaparecidos en la Guerra Sucia y por la lucha contra la delincuencia del gobierno pasado.

-¿Qué está pasando con la sociedad veracruzana con esas desapariciones que no han sido resueltas?

Veracruz es uno de los estados donde menos claridad hay sobre las personas desaparecidas. La respuesta gubernamental de justificar siempre los crímenes (lo vimos en el caso de la señora Bárbara Ybarra) y acusar a las familias es un primer síntoma de no querer reconocer lo que pasa en su estado.

Al no hacerlo, se quiere deslindar de cualquier responsabilidad de dar seguridad, de proteger a las víctimas, de comenzar protocolos de búsqueda, de sancionar a las autoridades responsables de la desaparición y también de que las investigaciones no avancen”.

Este discurso del gobierno –agrega- baja capa por capa hasta llegar a permear a una sociedad que, para sentirse segura, por esa urgencia de sentirse segura, niega lo que está pasando. “En algo andaban”, “Nosotros no somos así”, son frases comunes que usa la sociedad para sentir que el riesgo, el peligro no los ronda, para decir “a mí no me va a pasar”. Este es un discurso que niega la realidad, para sentir que no ocurre y por lo tanto no le ocurrirá. Y esto se fortalece por la actitud del gobierno de “les pasó porque en algo andaban” o negar que ocurre.

“En esto, las víctimas quedan en medio de un doble desprecio: el de la autoridad que criminaliza a las victimas para que sus familias..

1) no quieran buscarlos por miedo a que a ellos les pase algo.  2) “justifiquen” en el actuar de su familiar que el gobierno no los busque… Y el otro desprecio de la sociedad, que no las cobija, no las arropa, no generan empatía con ellas en su demanda y su sentir”.

-¿Esa ruptura ya se manifiesta como algo palpable o lo veremos más adelante, como en Guatemala y Argentina y sus desaparecidos?

-Ya se manifiesta, yo considero, tan así que las víctimas que ahora buscan a sus familiares andan solos. Es impresionante cómo han venido mamás de Córdoba y Orizaba a denunciar los casos de sus hijas, hijos, una veintena al menos. Veracruz, la particularidad que tiene ante otros estados, es que el gobierno de Duarte se empeña en negar lo que ocurre. ¿A qué te refieres en lo de las dictaduras de Centroamérica?.

-Pues por ejemplo, casos como el de Guatemala, pues… tuvieron que pasar  30 ó 40 años para saber de las tumbas, de las fosas y todo lo relacionado a los muertos en esos procesos militares; y Argentina, con el tema de los bebés intercambiados que al final  se convirtió en un gran movimiento de sus madres, pero heridas que tardan mucho en sanar..

-Ellos tardaron 30, 40 años en llevar a juicio a los responsables. Lo vemos a distancia y nos parecen ejemplares, y lo son. Pero su lucha también tuvo oídos sordos en su momento, ahora, con las generaciones nuevas y mayores garantías de defensa de los Derechos Humanos, los reclamos de antes encuentran un eco mayor. En México deberíamos aprender de esa experiencia y no lo estamos haciendo, nos seguimos sintiendo ajenos.

¿Podríamos decir que contamos con mayores esperanzas de que los culpables, sean delincuentes o autoridades, pueden  ser llevados a juicio en un lapso menor?.

-Deberíamos tener esa esperanza, pero no. Lo que estoy diciendo es que no hemos aprendido nada ni de las luchas que dieron en otros países latinoamericanos durante las dictaduras ellos tardaron 30, 40 años en llevar a juicio a los responsables ni hemos aprendido de las luchas que dieron las mamas de desaparecidos en México durante la Guerra Sucia hace 30, 40 años…

-Tenemos ese referente entre nosotros, la señora Rosario Ibarra de Piedra, por ejemplo.

-Ella es una de cientos de mamas que salieron a las calles a buscar a sus hijos y han muerto esperando siquiera que el gobierno reconozca que fueron desaparecidos.

El documental busca poner en un espejo a la sociedad mexicana, la que ahora se espanta de las desapariciones pero ignoró la lucha que dieron las madres en las plazas buscando a sus hijos hace 30, 40 años.

Es una deuda grandísima la que tenemos en México, porque a diferencia de los otros países latinoamericanos donde hubo desapariciones de las dictadoras 1) aquí no hemos juzgado a los responsables y 2) aquí padecemos una nueva oleada de desaparecidos que no se ha dado en ningún otro país salvo Colombia por el conflicto guerrillero”.

-Regresando a Veracruz, qué pasa; además de que la autoridad no escucha y todo eso y que trata de cubrir de lodo el nombre de las víctimas, ¿qué está pasando más allá de eso?.

-¿Cómo que te imaginas?.

-Lo peor… mucho dolor… el dolor de saber y no si tu familiar está muerto. Un duelo que no se consuma.

-Creo que en Veracruz y en México no tenemos idea ninguna de lo que esta pasando. Aún no nos damos cuenta de la guerra ocurrió, ocurre y de sus saldos. Son heridas que no concebimos aun, que ni siquiera imaginamos, que no sabemos que tan hondo llegaron y qué efecto podrán tener a nivel social a largo plazo.

“Lo decía una académica sobre Juárez “nunca nos preguntamos qué pasaría con los hijos de las muertas (de Juárez) cuando crecieran. Ahora vemos esta guerra que nos está pasando encima y estamos obligados a preguntarnos qué pasara con los hijos de los muertos cuando crezcan”.

Daniela Rea dice que  “parece ser que a todos se nos olvidó de nuevo esa pregunta. Estuve en Juárez y el abandono a los huérfanos es brutal.

¿Alguien ha hecho algo por los huérfanos en Veracruz?,  ¿por las viudas? ¿alguien se ha preocupado?,  ¿el gobierno, universidades, ONG, académicos, iniciativa privada, estudiantes, sociedad en general se han preocupado en saber cómo están?.

“Lo que pasa no solo es responsabilidad del gobierno… yo me pregunto, donde está la UV preparando a sus sicólogos y abogados para dar soporte emocional y legal a las víctimas? La universidad está ajena a ello.

Dónde está la iniciativa privada presionando a las autoridades para que frene el alto a los asaltos de sus mismos agremiados. Dónde está la misma sociedad organizándose para salir a defenderse pues está visto que los funcionarios públicos van a continuar con su indiferencia e ineficacia en el marco de esta guerra, pues ellos son los principales beneficiados.

Daniela Rea es integrante de la Red de Periodistas de a Pie.  Ha publicado en revistas como Replicante y Etiqueta Negra y sus textos aparecen en los libros: País de Muertos (Debate), 72 Migrantes (Almadía) y Nuestra Aparente Rendición (Random House Mondadori), y en el portal Cosecha Roja. También publica en el periódico Reforma para la sección de Derechos Humanos. 

 

 

Comentarios

  1. Pero el secretario de gobierno dice que Veracruz esta a toda madre, que todo segurisimo jajajajjaa , con estos priistas JALAPA ES COMO NUEVA YORK

  2. El gobierno “próspero”, no le brinda como obligación que tiene de Estado a los ciudadanos lo más elemental que es: la seguridad de vida, la libertad y la protección de la propiedad privada.
    Los gobernantes “prósperos”, no rinden cuentas, ni transparentan el uso de nuestros recursos(impuestos.
    Abusan del poder que se les brinda a través del voto, son voraces, y como dijera el bastardo de Nopaltepec no tienen llenadera, pero no todo el tiempo permanecen en el poder, son mafiosos y lacras los priistas en Veracruz y en toda la República, son un asco de seres humanos, son intolerantes cuando se les señalan son conductas corruptas, y se ofenden y le dicen a quien alza la voz de que uno es un retrógrada, pero todo en esta vida tiene un límite y para el 2016 nos veremos la cara con estos ladrones priistas, el ciudadano Veracruzano la mayoría esta harto de estos gobiernos corruptos, mafiosos y saqueadores de nuestros impuestos.

  3. y algunos estúpidos como el davidcornudovelascochedraui “opinando” que no se dramatice la violencia que azota a Veracruz

  4. HASTA CUANDO PERMITIREMOS ESTO, COMPATRIOTAS VERACRUZANOS? por eso las autodefensas…hqasta que no veamos grupos de autodefensas en los 212 municipios de veracruz hasta chorro le va a hagarrar a la gorda cerda de duarte.

  5. Hay muchas manos, ojos, oídos, mentes, pensamientos, ganas, responsabilidades, que han vivido y oído, la creciente maldad, porque así se llama a todo aquello que viene a destruir, matar, robar a las familias en nuestro país. Que han puesto sus ojos en las autoridades que tienen el suficiente conocimiento y poder de actuar legítimamente contra esas bandas de malechores.
    Que estamos esperando ver se dé respuesta a miles de madres , de hijos, de huérfanos, que han quedado lastimados, señaladas, compadecidos pero sin ayuda neta, veraz, material, espiritual.
    La iglesia de DIOS, LA QUE SABE CUAL ES SU DEBER , A LA QUE LE HA SIDO DEMANDADA DAR LA AYUDA A TODO AQUEL HERIDO, QUEBRANTADO, ABATIDO, ANGUSTIADO POR MEDIO DE AMOR, DE LAS OBRAS DE AYUDA MATERIAL, ESPIRITUAL.
    OFRECER UN LUGAR, UN ESPACIO, UN APOYO DONDE ESTAS FAMILIAS ENCUENTREN A DIOS COMO SU CASTILLO FUERTE, SU SOSTÉN, SU FORTALEZA.

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