Irma Eréndira Sandoval: ¿Conflicto de interés?

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Los detractores de la secretaria de la Función Pública, Irma Eréndira Sandoval, han señalado que incurre en un acto de corrupción bajo la modalidad de conflicto de interés, en virtud de que ha organizado una conferencia magistral a la doctora Susan Rose-Ackerman titulada Combate a la corrupción desde el derecho administrativo. Es muy grave, aducen, porque su función es precisamente combatir la corrupción. De entrada, conviene apuntar que la doctora Rose-Ackerman es, sin duda, una de las principales autoridades académicas en materia del estudio de la corrupción y sus obras son referencias obligadas. El problema, arguyen los críticos de Irma Eréndira, es que se trata de su suegra —madre de su cónyuge, el distinguido jurista John Ackerman— por lo que no debía haber llevado a cabo ese evento académico.

En realidad, se trata de una estulticia periodística que no encuentra asidero en el marco legal vigente para que la decisión de la secretaria encuadre en alguno de los supuestos del conflicto de interés. Debe quedar claro que por ser su suegra y se le invite a una conferencia no implica perse falta alguna. Para que el conflicto de interés tenga lugar debe existir un ingrediente esencial en esa figura normativa que no hay: un interés personal o familiar que afecte la imparcialidad que el cargo que desempeña implica.

En efecto, el artículo 3 fracción VI de la Ley Federal de Responsabilidades Administrativas define el conflicto de interés como: “La posible afectación del desempeño imparcial y objetivo de las funciones de los servidores públicos en razón de intereses personales, familiares o de negocios”.

Irma Eréndira de ninguna forma ha cometido falta alguna, habida cuenta que la invitación a Rose-Ackerman se ha hecho sin pagarle un solo peso de honorarios. Lo hace, en efecto sin cobrar un solo peso. Vamos, incluso ni los boletos de avión ni viático alguno han sido erogados por la Secretaría de la Función Pública. La conducta de Irma Eréndira se ubica, por el contrario, en el supuesto de hacer más con menos. Ha tenido la relación y oportunidad de que una celebridad internacional venga a México a compartir sus conocimientos expertos a la comunidad mexicana, la cual, empero, no le genera ganancia alguna a ella o a su suegra, sino a la sociedad mexicana.

Es lamentable que por hacer más de lo que la ley le impone, la secretaria de la Función Pública sea objeto de un ataque burdo, como herramienta de afectación política por su compromiso con el derecho desde su actual responsabilidad. En lugar de que se generen ese tipo de señalamientos sin base, debería ser objeto de un reconocimiento por aprovechar —en el buen sentido de la expresión— sus relaciones para el bien público sin ningún costo al erario.

Esta especie supina se explica, en realidad, por los intereses creados que han sido afectado por Irma Eréndira por su apego estricto al marco de sus atribuciones legales. Es lamentable que la inquina formule juicios sumarios ajenos a la responsabilidad periodística que manipulan los datos y le dan al público gato por liebre, lastimando con ello su derecho a saber.

Es, pues, el mundo al revés en donde las islas del ejercicio abusivo de la libertad de expresión siguen gozando de cabal salud. Habrá que hacer una ardua labor para que la mínima ética informativa vaya ganando terreno por aproximaciones sucesivas donde la alfabetización mediática de la comunidad genera una herramienta esencial para exigir contenidos de calidad.

•@evillanuevamx
ernestovillanueva@nullhushmail.com

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