Un feminicidio social

El machismo en México contribuye a elevadas cifras de mujeres asesinadas todos los días. El hombre mexicano ve a la mujer como una cosa
- en Entre Mujeres

Por Lunacia/

Vivimos en un país del tercer mundo, del continente conquistado por saqueadores de nuestros recursos, que dejaron  huellas con muchas heridas y violencias, las que siguen vigentes, las que siguen gritando, levantando la voz. Una de sus voces, la de las mujeres, la de un movimiento que se ha ido construyendo entre un mundo indígena ancestral que no quiere perder su verdadero origen, uno mestizo que entre dos identidades o mas ,reclama lo mismo, la no violencia contra nosotras, el reconocimiento de que somos personas humanas y reales.

Cuestionamos tanta opresión social, del machismo con su violencia, impuesto y reconocido, como una norma cotidiana que hay que aceptar y sin reclamar. La cultura se impone, cuando luchamos solas o acompañadas, cuando buscamos nuestra defensa con recursos propios, cuando nos quieren excluir de todas partes y espacios.

Los hombres quieren que seamos obedientes,sumisas,acomodadas a lo que quieren, moldeadas a su voluntad, aun poniendo en riesgo nuestra vida. Históricamente ha sido así, muy pocas mujeres, nos negamos a seguir en la actualidad, esos patrones sociales de relaciones, en nuestra vida, a obedecer todos esos mandatos  impuestos y crueles, para nosotras. El avance ha sido lento, con muchos obstáculos que otras mujeres también imponen y destruyen, con lo avanzado. La tragicomedia sigue vigente para muchas, en una sociedad cotidiana, impune.

Cuando duele

No somos muchas las personas que todavía sienten dolor, tristeza, desesperanza, desconfianza, impotencia,ante todo lo que puede rodear la situación de violencia que lleva a la muerte, de una mujer de cualquier edad y no deja de doler, que los hombres siguen siendo los feminicidas.

La deshumanizada masculinidad, de muchos hombres, ha llegado lentamente mientras nosotras hemos avanzado en el ejercicio de nuestros derechos ciudadanos y humanos, pero aun así, nos siguen matando a las mujeres, en total impunidad, no solo ante un “sistema de justicia” sino también, entre esa impunidad social cotidiana, donde participan otras personas y no solo los hombres,esas personas que callan,que usan la indiferencia,que no nos toman en serio cuando las mujeres hablamos, que niega que solo un hombre, es el responsable de su violencia,de sus impulsos,de sus enojos, descontrol emocional,su deteriorada salud mental y no las mujeres, asesinadas. Es lo que duele,lo que no se termina y sigue vigente,ante la impunidad social que no hace nada,por pasiva, por negligente,por esa crueldad que se asume y acepta como “normal” cuando la ejerce, un hombre.

Chiapas es un estado mexicano, reconocido o al que se le hizo visible, a partir de la aparición del movimiento zapatista, en los noventas, con un líder hombre y mestizo, que se hizo representante de indígenas de Chiapas. Población extranjera, mexicana mestiza, sacerdotes, discípulos de dios y gente de la derecha, llegaron para quedarse e instalarse con su trabajo de activismo, por la defensa de los derechos humanos y con población indígena. Así comenzó en el contexto,la llegada de gente que se acercó a la nombrada lucha social. Mucho dinero le llego al pueblo local, que se convirtió en “mágico y turístico” después de  dicho suceso. Es un estado al que se le sigue considerando, como el mas marginado, en el país.

Con la aparición de ese movimiento o no,el contexto mexicano tiene una historia de horror,de una guerra que no termina para nosotras, que ahora se nombra feminicidio. Un contexto en el cual,todos los días, un hombre abusa de una mujer, lo hace, porque se sustenta bajo ese sistema de relaciones e interacción humana, que  lo solapa, lo protege, lo justifica, lo enaltece,lo cuida,lo perdona, lo esconde, le aplaude, lo sostiene, lo empodera, se compadece sin limite humano responsable,es permisivo, lo mantiene impune desde la sociedad cotidiana, hasta un sistema de justicia,que ha sido manejado a su modo en versión masculina, machista y por encima de las mujeres,como se nos quiere siempre, en cualquier lugar,por debajo, de su superioridad y violencia con “autoridad moral”. Chiapas, es uno de esos contextos cotidianos,donde se habla mucho de justicia social,de derechos humanos,de lucha social para [email protected],de valores, moral y hasta espiritualidad, pero las mujeres, no están incluidas,están ignoradas,minimizadas,opacadas socialmente.

 La academia y mundo laboral

Las mujeres seguimos luchando por llegar e integrarnos, a esos espacios donde podemos estudiar, para tener la profesión que queremos y que decidimos ejercer y desarrollar, por hacer algo en beneficio de nuestro mundo local, o si queremos ir mas allá, de donde crecimos y aprendimos, también.

La academia es otro de los contextos y sistema patriarcal, que nos oprime y nos violenta,nos quiere obedientes y sumisas ,nada pensantes o desobedientes,mucho menos rebeldes o transformadoras, nos ignora por ser estudiantes destacadas, pero nos acosa sexualmente, por estar en un espacio de hombres,que dicen que piensan o que son profesionales,pero su machismo es lo único que se hace visible, abusivo y que muestra ese sentido de superioridad con autoridad que se impone.

Todos los días, las mujeres que estudian, pueden ver a los machos con sus abusos, verbales,emocionales,psicológicos,a veces físicos, hacia quien asume que la indefensión aprendida es normal y que ellos tienen derecho de abusar,quienes lo aceptan y toleran,se exponen a situaciones de violencia de mayor nivel. El sistema académico los protege,los acuerpa,los defiende,porque asume que las mujeres, no hablamos en serio,porque nuestra palabra no vale,porque nos considera locas o mentirosas emocionales, en ese medio que es su territorio,porque nosotras somos un problema y damos muchos problemas, a su imagen de machos honorables y respetables de doble moral, que jamas se hacen responsables de sus violencias y hasta eso les parece una ofensa,porque asumen que es normal que un hombre sea violento ante la desobediencia de una mujer, que no se subordina a su mando y que puede decidir por si misma,con iniciativa, como estudiante o profesionista.

Las mujeres que desobedecemos y hablamos,que ponemos en evidencia todas las acciones de abuso y violencia que hace un hombre,también somos expuestas con mucha vulnerabilidad, al mundo social cotidiano,que nos señala,que duda de nuestra palabra y nos pide muestras de lo que decimos,nos trata como si fuéramos niñas que castigar o mantener obedientes a un mando,aun adultas que ya saben lo que hacen,se burla de nuestras acciones por buscar hacer lo correcto o buscar la justicia, que merecemos, cuando alguien nos quiere hacer daño,se burla de que defendemos nuestros derechos ciudadanos y humanos,nos quiere matar o nos quiere borrar del mundo, para callarnos.

Sea en nombre de la academia con sus docentes o investigadores acosadores sexuales de estudiantes, de una religión con su dios y sus curitas pederastas o no, de una “política” que protege a hombres corruptos y violentos con su familia, o del “candidato político violador” que mantiene a una mujer con [email protected] amenazada de muerte, para que no le afecte en su candidatura, protegido por el INE, sea un defensor de derechos humanos “honorable” que con discursos de lucha social, enaltece su narcisismo que sostiene la admiración-mirada ingenua, de mujeres manipuladas-subordinadas, al mundo del patriarcado, que oculta ese hombre violento, que nadie ve a simple vista, pero que lo protegen en su organización civil-oengera, por una imagen pública reconocida.

Sean variados los roles que los hombres ejercen en diferentes lugares y espacios laborales o del mundo social cotidiano, nosotras estamos expuestas a sus violencias masivas. Es una cruda realidad de todos los días,es una guerra de siglos, que nosotras enfrentamos solas, solteras,con hijos o no, casadas o viudas, en diferentes edades y seguimos caminando, para sobrevivir.

Aun entre tanta adversidad hacia nosotras,las mujeres hacemos mucho, por el bien común de muchas personas, desde casa, desde nuestra profesión y contexto laboral,podemos pensar y hacer algo para [email protected],sin olvidarnos de nosotras, como personas.

Mariana Sánchez Dávalos,era pasante de medicina,que comenzaba a ejercer su profesión, en el Estado de Chiapas, como muchas mujeres lo hacemos ahora,enfrentando ese medio laboral que sigue dominado por hombres y que nos muestra siempre, al dejar de ser estudiantes,lo cruda que es la realidad,que nosotras vamos conociendo, experiencia tras experiencia, el cómo nos excluye y nos violenta,de cómo no nos quieren profe-sionistas en el mundo laboral,es un caso mas de feminicidio académico, laboral y social impune, resultado de la participación de muchas personas, que prefirieron ser indiferentes,que no tuvieron nada de humanidad para evitarlo,para apoyarla y no dejarla sola ante la violencia ejercida por un hombre que fue protegido,al que le creyeron sus mentiras, al que se le dio el apoyo, que a ella se le negó,aún cuando ella intento hacer lo correcto y desde la legalidad, que supuestamente el sistema te ofrece y te pide como ciudadana, cuando se denuncia a un violador,nadie la escuchó,[email protected] la castigaron por hablar,por denunciar y pedir algo que tenia que ver con procurar su bienestar emocional y psicológico,ademas del físico,en defensa propia,al que todas tenemos derecho.Así sucedió,hasta que la mataron,hasta que murió en el abandono total, entre personas, que estaban cerca de ella.

Mariana habló,denunció su abuso,temió por su vida pero fue asesinada, ante la mirada de personas que interactuaban con ella en su trabajo, que sabían su situación,usaron su ignorancia o su complicidad, esa que nos mata,callaron la injusticia,participaron en la violencia,porque no la tomaron en serio,esa violencia que nos acecha todos los días,protegieron indirectamente a un hombre violador y asesino.

Hay que contar lo que sucede,hay que hablar sobre lo que se observa, con situaciones y hechos sociales cotidianos,reales, en las cuales estamos involucradas las mujeres. Hay que darlo a conocer,para seguir un mismo objetivo,que se respeten nuestros derechos,nuestra libertad y sin opresión,el derecho a la vida. Que no nos asesinen por hablar,por intentar defendernos,por denunciar ante un sistema de justicia que igual, nos violenta, si hacemos su tan promovido protocolo de denuncias, que no tienen ni el objetivo profesional laboral, de apoyar para luchar, por nuestra vida, ante la violencia de muchos hombres.

La mama de Mariana es la que tiene que hacer algo ahora, para ser escuchada y que su denuncia en medios,sea tomada en cuenta,ante la impunidad en la que murió su hija,ante el silencio cómplice de personas involucradas, que se callan y no colaboran en investigar, la realidad de los hechos, que la llevaron a la muerte. ¿Por que tiene que ser así? porque nuestra sociedad mexicana es violenta,permisiva,acepta y normaliza, una cultura de abusos, hacia las mujeres.

Una vez mas, por hablar, nos matan, nos acosan, nos violentan verbalmente, emocionalmente, psicológica-mente, por redes sociales, por medios impresos y digitales, en las calles, en el trabajo, en todas partes. Una vez mas tenemos que marchar, para pedir que se deje de violentarnos, que se nos escuche, que se avalen nuestros derechos en acciones coherentes, que no nos maten.

Ninguna mujer es responsable, de la estabilidad emocional de un hombre adulto,tampoco de sus acciones destructivas o  violencias ejercidas, ante mujeres e infantes,ante quien sea vulnerable.

En todo México, carecemos de desarrollo humano como personas y justificamos mucho la violencia que un hombre ejerce, desde variados niveles y expresiones, se justifica la sumisión de mujeres que se preocupan mucho por complacer, ser lindas y sonrientes para ellos, para hacerlos sentir bien, ante su machismo impuesto, ante la amenaza cotidiana del dominio masculino. Nuestra mentalidad sigue siendo muy conservadora, mocha y agachada, subordinada al machismo cruel y masoquista, a creencias y mandatos sociales impuestos, que nos hacen la vida destructiva en las relaciones humanas, que nos hacen personas indiferentes ante la crueldad hacia [email protected] demás. Es toda una profunda realidad humana, que se hace visible en las conductas que discriminan y violentan a [email protected]  por no querer, ser obedientes a un sistema social, que destruye vidas humanas

El feminicidio social de Mariana,demuestra toda esa carencia en desarrollo humano, de nuestro contexto mexicano.

 

 

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