Xóchitl: ¿Política improvisada? / Felipe de Jesús Fernández Basilio / Desde A Janela

Xóchitl Gálvez, ex candidata a la Presidencia de México de la Coalición Fuerza y Corazón por México tiene actas con votos a favor que NO contabilizó el INE
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La mayoría de las descalificaciones que los cada vez más desesperados gobiernistas y sus paleros lanzan en contra de Xóchitl Gálvez son insultos vulgares que no valen la pena comentar, de hecho, son tan soeces que se manchan más quienes los profieren que la candidata que es su objetivo.

Sin embargo, hay una crítica que hacen de Xóchitl que bien merece la pena comentar, ya que dicen que es una candidata improvisada a la que le faltan “tablas” para ser presidente de la república.

¿Será cierto?

Veamos, la política en su forma moderna consiste en buscar el bien común a través del diálogo y de lograr acuerdos entre diversos grupos con ideas diferentes, incluso muchas veces antagónicas.

Hacer eso no resulta nada fácil, más si se cultiva y se logra, es mucho más fácil obtener soluciones que impliquen un bien general y esto se debe a la diversidad de ideas y de voluntades que se conjugan para lograr el fin deseado; es decir, es algo que conviene y convence a todos.

En resumen, el buen político es aquel que se forma y actúa en la pluralidad, respetando y sumando a quienes piensan distinto a él.

Ahora bien, si observamos detenidamente eso es lo que ha venido haciendo Xóchitl Gálvez desde que decidió buscar la presidencia de México, ya que armó su candidatura con una sólida base social a la que se sumaron partidos políticos con una larga historia propia y de confrontación.

Cabe hacer la aclaración de que Xóchitl no es la autora de la alianza, ya que no hay que decir cosas que no son ciertas como lo acostumbran hacer en el gobierno de la transformación que no fue, pero sí logró que la aceptaran como su abanderada, así como también ha conseguido que muchos de sus simpatizantes apartidistas o decepcionados de los partidos tradicionales se sumen y apoyen a candidatos emanados de ellos a los que de otra manera no hubieran apoyado.

Y sí, esa diversidad de fuerzas políticas ha sido difícil de manejar, tan es así, que a lo largo de la campaña ha habido muchas fricciones y llegó a parecer que no había un rumbo fijo.

Sin embargo, se ha impuesto la negociación y a escasos días de la elección existe y se trasmite una unidad tan grande que los de enfrente mueren de envidia; y muestra de ello es la gran concentración que se va a producir el próximo día 19 de mayo a la que acudirán ciudadanos con y sin partido a escuchar a su candidata.

En cambio, en MRN y aliados impera lo contrario, la antipolítica, la ausencia de diálogo, el desprecio absoluto por quien piensa diferente, un presidente que en seis años fue incapaz de reunirse una sola vez con un líder de partido político o sector social que no comulgara con sus ideas, una candidata (Sheinbaum) que pide el voto total por su facción para no tener que hacer lo que no sabe hacer: negociar.

Y con esto, podemos contestar la pregunta con la que se intitula esta colaboración: Xóchitl Gálvez es una política hecha y derecha y lo ha demostrado al encabezar una alianza entre sociedad y partidos y entre partidos diferentes y antagónicos y lo ha hecho a través del diálogo, mediante el cual ha logrado la unidad por convicción y no por imposición.

En cambio, la señora Sheinbaum es una candidata improvisada, producto de la imposición del líder supremo, a quien no se le puede cuestionar nada; la señora Sheinbaum está acostumbrada a la sumisión absoluta y por ello carece de la capacidad negociadora que quien se dedica a la política debe tener.

El próximo 2 de junio la elección es muy simple:

¿Queremos en la presidencia a una persona que nos ha demostrado que sabe hacer política u otros seis años de antipolítica con los resultados que bien conocemos?

Las opciones ahí están, la reflexión y la decisión es de Ustedes.

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Twitter: @FelipeFBasilio

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