Sandra Isabel Jiménez/ Alfiletero.
Xalapa, Ver. 25 de febrero.- ¿Cuándo el gobierno reconoce la existencia de autodefensas?: cuando hay vacío institucional.
O, se tiene la intención de trasladar la responsabilidad de la seguridad pública a esos grupos.
Acción poco recomendable, si lo que se quiere es la legitimización y control del Estado, refiere Martha Montiel, ex coordinadora del Programa Repensar, de la Procuraduría General de la República, en su artículo para la revista Nexos, “Riesgo de reconocer a las autodefensas en México”.
En Veracruz los grupos de autodefensa se normalizan frente a nuestras miradas, se aceptan a través de los discursos públicos, e incluso desde el mismo gobierno del estado, en su comunicación institucional, y en el manejo de medios de las mismas células.
Autodefensas y defensa comunitaria, son diferentes: en la primera, la línea entre los intereses políticos, criminalidad y seguridad es delgada; en tanto, en la segunda, “juegan” al Estado, apelando al artículo Segundo Constitucional, que se refiere al derecho a la libre determinación de los pueblos indígenas.
Del caso de Soledad Atzompa, no se tienen detalles de la naturaleza de su autodefensa.
El municipio está ubicado en la sierra de Zongolica.
Su nombre se hizo famoso a partir de lo sucedido el 22 de febrero, cuando sus pobladores lincharon y asesinaron a seis presuntos secuestradores de profesores rurales.
“Tras enfrentarse a la policía municipal, pobladores los retuvieron, golpearon, apedrearon, quemaron y balearon”, difundió el periódico, El Mundo de Córdoba en su edición del 25 de febrero.
El rotativo anota que hay videos donde “se escuchan voces horrorizadas de los hombres que fueron quemados vivos, que a uno le estrellaron en el cuerpo un señalamiento vial y que hasta le bajaron los pantalones para torturarlo, que murió desangrado en la carretera y que también fueron incendiados tres vehículos”.
Soledad Atzompa es clasificada por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) como de “muy alta marginación”: el 93.4 % de su población vive en pobreza.
El 84.6 % de sus habitantes tiene una educación básica incompleta y el 36.2 % es analfabeta. Y su carencia por acceso a seguridad social afecta al 97.8 % de sus ciudadanos.
En su comunicado 0357, el Gobierno de Veracruz reconoció lo grave de la situación en el municipio:
“Se confirmó que la mañana de éste viernes, alrededor de las 10:00 horas, murieron dos individuos más, quienes también participaron en la tentativa de secuestro a maestros rurales de la zona. A su vez, los pobladores bloquearon todos los accesos al municipio a las personas que no se identifiquen”, expresó el gobierno.
En enero de 2019, David Villalobos (autonombrado “comandante”) ofreció una conferencia de prensa en el puerto de Veracruz para anunciar a su grupo de autodefensa.
Antes, su organización difundió videos para darse a conocer, previo a la convocatoria de los medios de comunicación y su reafirmación de poder ante la opinión pública.
El 4 de enero pasado, el mandatario veracruzano aseguró que no existen grupos de autodefensa en Veracruz.
Pero el 8 de enero, cambió de opinión: “Aquí en el puerto de Veracruz no hay tal, en el estado sí hay”, dijo.
El gobernador de Veracruz se trasladó a Soledad Atzompa después de los enfrentamientos del 22 de febrero. De esto se difundieron fotografías donde el Jefe del Ejecutivo estatal portaba una corona de flores ofrecida por la tradición indígena.
Pero no se informó de acuerdos de gobierno tomados por parte de su gabinete, autoridades municipales, gobierno federal y sociedad civil, para lograr resultados y proteger a los habitantes del municipio.
Si es que acaso hubo acuerdos.
Después del reconocimiento público de la existencia de autodefensas en Veracruz, ¿qué sigue?:
¿Qué pasará con ellos?, ¿se les dotará de armas, desaparecerán, serán grupos político-electorales, brazos del narcotráfico, grupos criminales, defensas comunitarias?.
Hay algo con mayor certeza: la fragilidad del gobierno veracruzano.
Y la inseguridad.
Esto no es un hecho aislado.
De acuerdo con el Centro Nacional de Información del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), en enero de éste año hubieron en Veracruz 4 mil 309 incidentes delincuenciales; ninguno de los siete meses anteriores tuvo tal cantidad de los mismos, excepto junio de 2018, cuando la cifra registrada fue de 4 mil 780.
En un comparativo más cercano, diciembre de 2018, arrojó 2 mil 755 hechos delictivos, por lo que los datos de enero de 2019 representan un incremento del 56.40%.
En enero el delito con mayor crecimiento fue el secuestro, siguiéndole el robo en todas sus modalidades y hasta la violencia intrafamiliar.
Hay, entonces, inseguridad pública.
Y por supuesto…
…vacío institucional.
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