“Evito” y el miedo/ El Cristalazo

La inconformidad de algunos en torno de Evo es por el trato obsequioso y hasta ridículo con el cual se le trata.
-en Opinión

Verdaderamente don Evito ha sido un vendaval. Tanto como impulsar en la portada del influyente semanario Proceso, en algunos sectores algo así como una biblia de la crítica zurda, una pregunta sugerente y hasta cierto punto provocadora: ¿Por qué tanto miedo a Evo?

No creo en ese miedo. Va otra pregunta: ¿el presidente reeleccionista y correlón de Bolivia, le puede inspirar miedo a alguien? Quizá a los meseros del Roseta. Quienes pueden meter susto son, en todo caso, sus guardias de seguridad, militares mexicanos cuya experiencia en la salvaguarda de figuras ejecutivas es conocida desde los tiempos idos del Estado Mayor Presidencial.

La polarización en torno de la figura del caballero andino, no está relacionada ni con sus condiciones étnicas, de las cuales presume tanto como si fueran su mérito único, ni con su orientación “ideologicopopulistaindigenistacocalera”. Más bien se rechaza la forma como México, el gobierno de México, lleva las condiciones del asilo.

La garantía de refugio no está a discusión. Es un precepto legal, constitucional y hasta de arraigada tradición. Es una cuestión de humanidad a favor de un perseguido. Bajo esas mismas consideraciones se le pudo haber brindado a Somoza o a Pinochet. No fue necesario.

Somoza huyó al Paraguay de Stroessner y hasta allí lo alcanzaron los sicarios montoneros, en sociedad con los sandinistas depredadores de Nicaragua. Le metieron un certero disparo de bazuca (bien merecido por lo demás), y lo reventaron como Judas en Sábado de Gloria. Pinochet ni loco hubiera volteado al norte. Todos sus enemigos estaban asilados en México, por eso se fue a Londres.

La inconformidad de algunos en torno de Evo es por el trato obsequioso y hasta ridículo con el cual se le trata.

La imagen de Marcelo Ebrard tomándole las mejillas al señor Morales en el aeropuerto como si ensayara una cursi escena final de Casablanca, resulta hasta humorística.

— Bienvenido, hermano Evo, ya estás en tu casa”, palabras más, palabras menos. Una frase para el bronce o para el mármol, obsequiada a este dirigente de cultivadores de coca (de ahí no se saca nada excepto cocaína) para quien todos somos hermanos. Habla como si fuera san Francisco de Asís. Hermana mota, hermana coca, hermano mesero, hermano presidente, etc, etc…

Y luego los arrobados elogios de Claudia Sheinbaum como si estuviera frente al Mariscal Sucre, con todo y su glorieta. Cuando la izquierda es cursi, es cursi.

Pero más allá de eso esta precipitada y desmesurada promoción del asilo, ha sido criticada no por el personajes, sino por cómo ha desnudado las mentiras y dobleces del gobierno. Se ha dicho hasta la saciedad; no usamos aviones, somos austeros, y en el sacrificio de su propia propaganda, el presidente rueda por las carreteras.

Obviamente no iban a traer a Evo en autobús desde Bolivia, pero el uso de aviones de la Fuerza Aérea Mexicana, vedado a los traslados presidenciales o del gobierno, muestra cómo todo lo demás ha sido una pantalla de propaganda. Demagogia simple y alta como el vuelo del helicóptero para Morales.

Lo mismo con los traslados. Si el EMP fue sustituido en la custodia presidencial por un grupo de 20 personas, hombres y mujeres, ahora decorativos porque los militares se siguen encargando de eso, no habría razón para la caravana de camionetas blindadas a favor del refugiado. Y lo mismo con su alojamiento y el de las personas de su séquito.

Fue para salvarle la vida, nos dicen. Y también para darle desde aquí un escenario propicio para organizar a sus hombres del MAS en la Asamblea, en espera del retorno, y resonar allá sus palabras en Bolivia a donde ya quiere volver apenas un día después de haber llegado a su nueva casa.

Eso va a entorpecer el proceso de asilo de quienes ahora lo buscan en la embajada mexicana en La Paz, pero ése vendría siendo un daño colateral. Los nuevos dirigentes bolivianos, inestables, no resistirán la presión desde aquí.

Mientras, el cinismo reeleccionista:

“…Yo siempre he dicho, al cargo no se le busca; el cargo nos busca…”

Eso es una falsedad engañabobos. Si Evo nos supone a todos tan ingenuos como sus hermanos cocaleros de poncho y bombín, mascando hojas a mañana tarde y noche, está doblemente equivocado.

¿Quién le va a creer estas mendacidades?:

“… aunque en el campo griten Evo de por vida; Evo 2030, Evo 2050, les digo no digan esto porque me van a hacer refutar con la derecha, como siempre…”

La derecha… los conservadores, me suena, me suena…

 

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