Marco Licinio Craso: Roma antes de Cristo y el craso error en Veracruz

Flavino Ríos Alvarado ahora lo acusan de corrupción
- en Foro libre

José Luis Ortega Vidal/ Claroscuros 

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Si el domingo 12 de marzo Miguel Angel Yunes Linares por fin tuvo un acierto estrictamente en el rubro mediático, al acudir a Minatitlán –tierra donde creció Flavino Ríos Alvarado- al mismo tiempo que se daba a conocer la detención del ex gobernador interino, ayer se derrumbó ese castillo de naipes.

El encierro -presuntamente por haber coadyuvado en la fuga de Javier Duarte de Ochoa- de Ríos Alvarado en la cárcel de Pacho Viejo buscó un objetivo jurídico: la aplicación de justicia; político: abonar al deseo popular de ver a Javier Duarte en la cárcel con la caída, por lo menos, de su sucesor; y electoral: vender la imagen simbólica de que el gobierno del PAN/PRD si cumple lo que promete y por tanto sus candidatos tendrían cara para pedir votos el próximo 4 de junio.

Débil, el encarcelamiento de Flavino Ríos por el incumplimiento de un deber legal y tráfico de influencias ha sido reforzado ayer con dos nuevos expedientes judiciales en su contra.

Ahora lo acusan por el desvío de más de 247 millones de pesos cuando fue Secretario de Gobierno y por tomar parte en el desvío de 2 mil millones de pesos al formar parte de la Junta Directiva del Instituto de Pensiones del Estado.

Está claro que la detención de Ríos Alvarado obedece a un afán Jurídico/Político/Electoral del gobierno de Miguel Angel Yunes Linares.

Es decir, está vinculada a los comicios del próximo 4 de junio.

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Con fama bien ganada de ser un tipo de “mecha corta”, Yunes Linares olvidó un detalle respecto a su agenda de trabajo o nuevamente sus operadores y asesores le han fallado.

Nadie le recordó o él mismo lanzó al traste un tema de suma importancia y pendiente: la reestructuración de la deuda bancaria del gobierno del estado calculada –no se manejan datos precisos al respecto- entre 42 y 46 mil millones de pesos.

El 23 de enero pasado MAYL envió al Congreso local la propuesta de renegociar los términos de la deuda para que Veracruz cuente con recursos frescos y su gobierno pueda operar los poco más de 600 días que le restan.

Sólo los intereses generados por los pasivos en cuestión, más el abono obligado a capital –mes con mes- casi paralizan al aparato oficial a su cargo.

No es un asunto menor ni se trata de abordarlo desde la perspectiva de los intereses políticos y mucho menos partidistas.

El tema son las finanzas públicas de Veracruz, la crisis profunda que padecen y el colapso que viene de no atenderse con inteligencia, transparencia y eficacia su obligada solución.

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Luego de negociaciones internas, de rechazos a una y otra propuesta –se pasó del plazo para pagar a cincuenta años a uno de tres décadas y se pidió solucionar la problemática que viven los ayuntamientos también saqueados desde la administración de Javier Duarte- el día de ayer el Congreso local dijo NO a la reestructuración de la deuda solicitada por Yunes Linares.

Es histórico que la Legislatura LXIV actúe con peso político propio a diferencia de la LXIII que se caracterizó por ser vergonzantemente entreguista, corrupta, presta a un tronido de dedos de su líder Juan Nicolás Callejas Arroyo para bajarse los calzones y colocarse en la posición que el jefe del ejecutivo ordenara.

Ahora, empero, estamos en el otro extremo y estilar una liga desde ambas puntas puede conducir a su peligroso rompimiento.

Más aún: esa ruptura rebasa la mecha corta de Yunes Linares y el presumible avance democrático de nuestra Legislatura.

Lo que está en juego es el futuro de Veracruz; el dinero que nos robaron, que no recuperaremos y que ahora debemos pagar los ciudadanos en condiciones que se discuten no desde el punto vista financiero sino del político/electoral; es decir, el de la conveniencia de Tirios y Troyanos-.

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Como un general romano que perdió su ejército, su fortuna, a su hijo y la vida por la codicia y el desdén ante la paciencia, Miguel Angel Yunes Linares cometió un craso error al hacer preso a Flavino Ríos Alvarado antes de que el Congreso –que no domina- sometiera a votación el tema de la reestructuración de la deuda que heredamos de Javier Duarte y que a él y a todos nos mantiene con los bolsillos públicos socavados.

A la hora de sumar votos, a los panistas/perredistas les ha sido insuficiente la mitad -25- que pudieron armar sumando a los 5 diputados independientes.

Los diputados de MORENA habían reiterado su voto contrario pero sin ellos se podía ganar.

La clave estaba en el PRI.

Ocurrió que los priístas sumaron sus votos de negativa a la reestructuración y junto con MORENA convirtieron la otra mitad del Congreso en el voto negativo a la petición del gobernador.

Al final del día, la reestructuración de la deuda de Veracruz no se aprobó.

¿El motivo de fondo?

La detención de Flavino Ríos Alvarado. La mezcla de un tema financiero con intereses jurídico/político/electorales. La falta de respeto a los tiempos.

En política, la forma es fondo, decía Jesús Reyes Heroles pero esas palabras se olvidan.

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A Marco Licinio Craso, integrante del Triunvirato Romano en el año 60 antes de Cristo, debemos la expresión craso error.

El político romano más rico que cualquiera en su época tenía bajo su mando el gobierno de Siria pero quiso tener más.

Para ello, ordenó la conquista del Imperio de Partía –actual Irán- sin la planeación adecuada y sin calcular los recursos necesarios para obtener el objetivo.

Luego de cruzar el río Eufrates fue derrotado, hecho preso y ejecutado.

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Quizá, la captura de Flavino Ríos Alvarado se pudo haber llevado a cabo después de que la LXIV autorizara la reestructuración de la deuda, para lo cual era necesario negociar, pactar con los diputados priístas a fin de que aportaran sus votos y hacerlo sin la presencia de su emblemático compañero de partido en la cárcel.

MORENA no ha cambiado, no cambia ni cambiará su postura de un NO contundente a todo lo que Miguel Angel Yunes Linares proponga.

¿Por qué detener a Flavino Ríos Alvarado antes?

Buena pregunta.

La respuesta, el craso error, quizá está en la soberbia de nuestro gobernador.

También en haber subestimado la reacción de los diputados priístas que al ver detenido a su correligionario simplemente vieron la oportunidad de ser “solidarios” y elevar el precio de sus votos; escuela política de la que son maestros.

¿Cuál es la responsabilidad del gabinete que ha montado el gobernador?

Esa evaluación la tiene Yunes Linares más que nadie pero parece que le salieron políticamente muy pendejos, como dirían en Alvarado…

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