México muy vulnerable por el cambio climático: Centro de la Universidad de Harvard para el Medio Ambiente

Por Judith Amador Tello/

Ciudad de Méxic. (apro).- A decir del director del Centro de la Universidad de Harvard para el Medio Ambiente, Dan Schrag, uno de los países más vulnerables al problema del cambio climático es México, y es complicado planear una solución porque una gran porción de sus ingresos proviene del petróleo, particularmente de Petróleos Mexicanos.

Schrag y el meteorólogo teórico, Richard Somerville, profesor emérito distinguido de la Scripps Institution of Oceanography de la Universidad de California, participaron el pasado miércoles 15 de noviembre en el debate de apertura del Coloquio Internacional Los acosos a la civilización. De muro a muro, en el cual intervinieron también el lingüista y filósofo estadunidense Noam Chomsky, el químico Mario Molina, la bióloga Alicia Bárcena y el cosmólogo Lawrence Krauss, director del Proyecto Origins contra el cambio climático.

Previo al panel inaugural, realizado en la Sala Nezahualcóyotl del Centro Cultural Universitario, los científicos tuvieron un encuentro con los medios de comunicación. La primera rueda de prensa se realizó con Schrag y Somerville, quienes coincidieron en llamar la atención, casi con alarma, sobre la necesidad de llevar a cabo acciones para contrarrestar el cambio climático, al cual consideraron como el problema más grave que ha enfrentado la humanidad en su historia.

Hablaron de la urgencia de combatirlo, antes de que sus efectos sean irreversibles, y de convencer a la gente de que el cambio climático se debe a acciones antropogénicas y en ningún momento puede considerarse como un efecto natural, pues si bien a lo largo de la historia del planeta ha habido modificaciones en la temperatura ambiental, el desmedido incremento de las últimas décadas es resultado, entre otras causas, del sistema capitalista que busca tener ganancias económicas a costa de lo que sea.

Schrag señaló que la intensidad devastadora de los últimos huracanes que azotaron la zona del Caribe, aún no puede atribuirse con precisión a los efectos del cambio climático, podría haber en el futuro huracanes y tormentas más o menos intensos o más cantidad de ellos, pero sí puede afirmarse que se han calentado los océanos y la atmósfera ha cambiado, y ello aumenta las posibilidades de que ocurran huracanes extremos, hay que estar preparado para ello.

Se ha planteado, dijeron, el apremio de disminuir la emisión de carbono y gases de efecto invernadero, pues son parte de los elementos que condiciona el calentamiento. Y las consecuencias de éste serán, entre otras, la elevación del nivel del mar, que puede llevar a la desaparición de muchas poblaciones que hoy se asientan en los litorales. Esto causará problemas económicos y sociales, pues habrá migraciones masivas de gente. Si hoy se habla ya de crisis migratorias, las provocadas por el calentamiento global serán mayores.

Otro de los efectos del calentamiento, mencionó Somerville, es en la agricultura. De hecho, Chomsky habló en su intervención de que el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) tuvo como propósito desmantelar y devastar la agricultura mexicana.

“Es difícil calcular los costos cuando vemos los flujos migratorios, ¿cuánto de este dolor podemos atribuir al cambio climático?”, cuestionó Schrag.

Los expertos no se quedaron en una visión catastrofista del problema, expresaron su confianza en que, pese a la negativa de Donald Trump de suscribir el TLCAN, el Acuerdo de París permita hacer lo necesario para detener el calentamiento, “es aquí y ahora, no se puede dejar la tarea a las siguientes generaciones porque sería tarde para entonces”, dijeron, aunque también admitieron que podrán darse nuevos “Donald Trump” (gobernantes) en otros países que rechacen el acuerdo.

Se le preguntó a Schrag si ve una contradicción en el hecho de que algunos países, como México, forman parte de este acuerdo instaurado en el marco de la Convención de las Naciones Unidas para el Cambio Climático, y al mismo tiempo aprueban megaproyectos que afectan al medio ambiente como la minería, particularmente la de cielo abierto, y los parques eólicos, y –como mencionó– sus ingresos dependen fundamentalmente de Pemex.

“Tengo que aceptar que no conozco las políticas específicas de México, pero debo decir que no culpo a las empresas petroleras, porque estas empresas están proporcionando un producto que todos usamos en nuestras vidas, pienso sin embargo que es equivocado y despreciable que usen su poder para negar los efectos”.

El encuentro entre intelectuales continuará el miércoles, en la Sala Miguel Covarrubias del Centro Cultural Universitario. A las 12:00 horas con la mesa Regresiones políticas y el futuro de la democracia, con Claudio Lomita, Zizi Papacharissi, José Woldenberg y Héctor Aguilar Camín. El moderador será Ricardo Raphael.

A las 17:00, El liberalismo a prueba, con Enrique Krauze y Mark Lilla, moderados por Anel Pérez. Y a las 18:00 horas Crisis del modelo neoliberal y nuevos órdenes económicos, con Rolando Cordera, Susana Chacón, Carlos Heredia y Federico Novelo, moderados por Eduardo Vega. Ambas mesas se desarrollarán en la Sala Carlos Chávez.

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