Un análisis de rocas en Marte indica que la zona fue habitable en el pasado

El robot Curiosity de la NASA sigue buscando vestigios de vida en la zona del inmenso cráter Gale. (Foto: NASA JPL / Caltech / MSSS)

Un equipo de investigación, valiéndose de los datos recogidos por el instrumento ChemCam a bordo del rover robótico Curiosity de la NASA, ha descubierto cantidades de manganeso superiores a las habituales en rocas de lecho lacustre dentro del cráter Gale de Marte, lo que indica no solo que los sedimentos se formaron en un río, delta o cerca de la orilla de un antiguo lago, sino que tuvo que ocurrir mediante un proceso con alta presencia de oxígeno. En la Tierra, este tipo de depósitos minerales son habituales debido al alto contenido de oxígeno en nuestra atmósfera, producido por la vida fotosintética y debido a los microbios que ayudan a catalizar esas reacciones de oxidación del manganeso.

«Es difícil que se forme óxido de manganeso en la superficie de Marte, por lo que no esperábamos encontrarlo en concentraciones tan altas en un depósito costero», explica Patrick Gasda, del grupo de Ciencia y Aplicaciones Espaciales del Laboratorio Nacional estadounidense de Los Álamos y autor principal del estudio. «El mecanismo para producir oxígeno en la antigua atmósfera de Marte no está claro, así que cómo se formó y concentró aquí el óxido de manganeso es realmente desconcertante». Lo descubierto sugiere la acción pretérita de procesos a gran escala en la atmósfera marciana o en el agua de la superficie».

ChemCam, desarrollado en el Laboratorio de Los Álamos y en el CNES (la agencia espacial francesa), utiliza un láser para formar un plasma en la superficie de una roca y recoge esa luz para determinar la composición química elemental de las rocas.

Las rocas sedimentarias examinadas por el Curiosity, que circula por la superficie de Marte desde su llegada ahí en 2012, son una mezcla de arenas, limos y fangos. Las rocas arenosas son más porosas, y el agua subterránea puede atravesar más fácilmente las arenas que los lodos que componen la mayoría de las rocas del lecho lacustre del cráter Gale. El equipo de investigación estudió cómo podría haberse enriquecido el manganeso en estas arenas (por ejemplo, por percolación de aguas subterráneas a través de las arenas de la orilla de un lago o de la desembocadura de un delta) y qué oxidante podría ser responsable de la precipitación del manganeso en las rocas.

En la Tierra, el manganeso se enriquece debido al oxígeno de la atmósfera, y este proceso suele acelerarse por la presencia de microbios. Aquí, los microbios pueden utilizar los numerosos estados de oxidación del manganeso como fuente de energía para su metabolismo; si hubo vida en el antiguo Marte, las mayores cantidades de manganeso en estas rocas de la orilla del lago habrían sido una fuente de energía sumamente útil para la vida.

Según Nina Lanza, investigadora principal del instrumento ChemCam, «el entorno del lago Gale, tal y como lo revelan estas rocas antiguas, nos ofrece una ventana a un entorno habitable que se parece sorprendentemente a lugares de la Tierra actual. Los minerales de manganeso son comunes en las aguas poco profundas y óxicas que se encuentran en las orillas de los lagos en la Tierra, y es notable encontrar características tan reconocibles en el antiguo Marte».

El estudio se titula «Manganese-Rich Sandstones as an Indicator of Ancient Oxic Lake Water Conditions in Gale Crater, Mars». Y se ha publicado en la revista académica Journal of Geophysical Research: Planets. (Fuente: NCYT de Amazings)

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