Relación entre uso del transporte público y COVID-19

Imagen obtenida mediante un microscopio electrónico y luego procesada en la que puede observarse una célula (en color verde) infectada con partículas víricas del SARS-CoV-2 (en color morado), aislada de una muestra de una persona enferma de COVID-19. (Imagen: NIAID, NIH)
- en Salud

¿En qué medida el transporte público supuso un vector de contagio por COVID-19? Aunque ya la pandemia sufrida en 2020 puede parecernos lejana, estudiarla puede ayudarnos a afrontar pandemias futuras.

Un equipo de investigadores del Centro de Investigación del Transporte (TRANSyT) de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) en España ha llevado a cabo un estudio sobre el tema, en este caso centrado en la Comunidad de Madrid, y, sobre la base de los hallazgos del mismo, establece algunas recomendaciones para reducir la probabilidad de infección en el transporte público y lograr un modo de transporte más seguro para sus usuarios.

Para ello, realizó una macrocampaña de encuestas en la Comunidad de Madrid, entre octubre y diciembre de 2022, de la que se han obtenido más de 15.000 respuestas. La encuesta recopiló información detallada y de gran utilidad, incluyendo características sociodemográficas y de estado de salud de la población encuestada, sus hábitos diarios y patrones de movilidad, e información relativa a sus contagios por COVID-19. Con los resultados obtenidos, el equipo de investigación propone recomendaciones para las autoridades y operadores de transporte público en crisis sanitarias que puedan producirse en el futuro como consecuencia de la propagación de un virus.

La crisis sanitaria producida por la pandemia por COVID-19 afectó la vida cotidiana de la población a nivel mundial, con serios efectos en todos los ámbitos sociales y económicos. En el caso del transporte, la naturaleza respiratoria del virus y su capacidad de transmisión rápida impactaron de manera sustancial los hábitos de movilidad de las personas, con una preferencia por el vehículo privado frente a otras opciones como el transporte público. El miedo al contagio y la exposición al virus en entornos compartidos fueron dos de las principales razones que llevaron a muchos pasajeros a reducir su uso del transporte público. Los gobiernos y autoridades de transporte implementaron diversas medidas para reducir la probabilidad de contagio, como el uso obligatorio de mascarillas y la desinfección de instalaciones, si bien buena parte de la población evitó el viaje en transporte público en la medida de lo posible, por considerarlo un entorno no demasiado seguro frente al contagio.

Analizar la influencia del uso del transporte público en la probabilidad de contagio por COVID-19 resulta complejo, ya que dicho contagio puede estar relacionado con multitud de otros factores que pueden darse simultáneamente. Por ello, resulta necesario destacar algunos aspectos metodológicos llevados a cabo en este trabajo elaborado por el TRANSyT-UPM. La encuesta permitió diferenciar entre contagios confirmados por test de detección y aquellos dudosos (síntomas compatibles, pero sin haber sido confirmados por un test). Asimismo, los encuestados pudieron indicar en qué casos tenían una certeza razonable sobre el origen de su contagio (como reuniones con amigos o familiares tras las cuales otros asistentes también se contagiaron) y en qué casos su origen era totalmente desconocido. Además, la encuesta recopiló con detalle hábitos diarios (en general y particularizados para las semanas anteriores al contagio) de aquellas actividades con alta probabilidad de contagio por COVID-19: trabajar en entornos cerrados, reuniones de trabajo o con conocidos, asistencia a eventos en entornos cerrados o al aire libre (deportivos, culturales, etc.), visita a bares y restaurantes, compras fuera de casa, visita a hospitales y centros sanitarios, etc. Finalmente, se recopiló información sobre los patrones de movilidad de los encuestados, en particular su frecuencia de uso del transporte público (diferenciando autobús y metro) y algunos atributos del viaje habitual, como el tiempo de viaje o el nivel de aglomeración experimentado durante los trayectos.

A partir de esta información, los investigadores desarrollaron un modelo econométrico de elección discreta −de tipo probit multinivel−, que permitió analizar la influencia del uso del transporte público en la probabilidad de contraer COVID-19. “Los resultados revelaron que variables de tipo sociodemográfico como el género, la edad o la estructura familiar influyen en la probabilidad de contagio. Sucede, de igual modo, con la realización de determinadas actividades, principalmente aquellas desarrolladas en entornos cerrados como acudir a bares y restaurantes, compartir espacios en centros de trabajo o estudios, ir de compras, etc.”, comenta Lucía Tapiador, una de las investigadoras del TRANSyT que ha participado en el estudio.

Una vez se tienen en cuenta este tipo de factores, el análisis no proporcionó una evidencia clara sobre la influencia del uso del transporte público en la probabilidad de contagio por COVID-19. La frecuencia de uso del transporte público, ya sea autobús o metro, no mostró una relación (desde un punto de vista estadístico) con la probabilidad de contagio.

No obstante, aparecen algunas correlaciones, aunque no muy fuertes, cuando se tienen en cuenta ciertos atributos del viaje. Por ejemplo, para el caso del metro, la combinación de una alta intensidad de uso y frecuentes aglomeraciones en el interior de los vehículos mostró estar asociada con una mayor probabilidad de infección. Muy probablemente, ello está relacionado con la falta de distancia social en tales circunstancias. En el caso del autobús, los resultados fueron menos concluyentes, con evidencias más débiles de un mayor riesgo de contagio cuando se combinan un uso elevado y una mayor aglomeración en el interior de los vehículos.

Asimismo, otras variables como la duración de los viajes en transporte público no mostraron una influencia clara sobre el riesgo de contagio. Resulta interesante destacar que los resultados del análisis no experimentan variaciones según el tratamiento que se dé a los casos de contagio dudosos (no confirmados por un test).

Los resultados del estudio sugieren que el transporte público en la Comunidad de Madrid ha demostrado ser un entorno razonablemente seguro frente al contagio por COVID-19, especialmente el autobús. “Esta conclusión resulta relevante para los planificadores transporte, ya que proporciona información valiosa para diseñar medidas preventivas en futuras crisis sanitarias”, señala la investigadora. Aunque las medidas implementadas en Madrid fueron efectivas, el estudio destaca la necesidad de aplicar medidas adicionales para evitar tasas de ocupación excesivas en los vehículos de transporte público y mantener un nivel adecuado de distanciamiento social en determinadas franjas horarias.

El estudio se titula «Exploring the relationship between public transport use and COVID-19 infection: A survey data analysis in Madrid Region». Y se ha publicado en la revista académica Sustainable Cities and Society. (Fuente: UPM)

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