De espaldas a la nación

Enrique Peña Nieto sin estrategia para sacar al país adelante, después de la andanada de Estados Unidos
Prometo guardar y hacer guardar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y las leyes que de ella emanen y cumplir leal y patrióticamente y si así no lo hiciere que la Nación me lo demande.
(Enrique Peña Nieto, al asumir la presidencia de México, 1o.-diciembre-2012).
[Durante la conversación telefónica sostenida el viernes entre EPN y Donald Trump, ambos] convinieron por ahora ya no hablar públicamente de este controversial tema [el Muro en la frontera común].
(Comunicado de Presidencia de la República, México, 27-enero-2017).
[La llamada] entre los presidentes fue “muy constructiva” [acordaron] continuar trabajando de manera conjunta sobre varios temas de interés mutuo […] la versión de que Trump fue ofensivo y humilló a Peña Nieto “no fue nada así” y es “plenamente falso”. [Sobre la versión de] que Trump amagó con enviar tropas, [subrayó] que eso “no es nada cercano a la realidad”
(Luís Videgaray, Srio. de Relaciones Exteriores de México. Entrevista concedida a Anderson Cooper, CNN. 2-febrero-2017).
P. ¿El señor Presidente (Enrique Peña) Nieto de México está abierto a la posibilidad de que fuerzas de Estados Unidos lo ayuden combatir a los cárteles de la droga?
R. Tenemos que hacer algo respecto a los cárteles. Hablé con él sobre eso. Quiero ayudarle con eso. Como es muy buen hombre y por ser alguien a quien respeto, yo preferiría que él respondiera eso. Pero yo te digo que ciertamente le ofrecí ayuda para derrotar a los cárteles de la droga.
(Donald Trump, en entrevista con Bill O’Reilly, Fox News, La Opinión, 8-febrero-2017).
Por enésima ocasión, los mexicanos debemos enterarnos de los “acuerdos” que realizan los gobernantes con contrapartes de otros países, sobre asuntos que atañen a todos nosotros, por voces que llegan del exterior. Temas que, hoy sabemos, comprometen la soberanía y, hay que subrayarlo, la de por sí endeble seguridad nacional. Por reiterada vez, el Presidente de México le miente a la nación, al decir que la conversación con el mandatario estadounidense fue muy respetuosa, cordial, y que en todo momento defendió la soberanía nacional. Pues ahora sabemos que no fue así. Resulta que el “así-llamado presidente” de Estados Unidos (Paul Krugmann dixit) sí que ofreció a Enrique Peña Nieto el envío de tropas para combatir a un sector de Bad-hombres que forman parte del folclore doméstico: los señores de los carteles de las drogas.
Que si Trump regañó a EPN, que si fue rudo con él, que si lo amenazó; o que si el segundo dijo algo o se quedó callado, pasará al anecdotario de las relaciones íntimas entre estos dos personajes, porque según la voz de la Presidencia de México, no existe registro grabado de la conversación de estos “amigos”. Tenemos que conformarnos con las palabras del racista estadounidense en la entrevista concedida al medio Fox News.
El paso de los días vino a sustentar la declaración de Donald Trump y a echar por tierra la versión de EPN. El sometimiento del peñismo a los designios estadounidenses adquiere cada día niveles más preocupantes. Y diga usted si no cuando que en medios fechados el 3 de febrero, se dio a conocer que el 31 de enero, en Tapachula, funcionarios de la cancillería mexicana se reunieron con los jefes de los Comando Norte y Sur de los Estados Unidos, Lori Robinson y Kurt Tidd, respectivamente. Es decir, apenas un par de días que el mentado canciller se sentara frente a Anderson Cooper para decirle que la posibilidad de que el vecino del norte envíe tropas al país “no es nada cercano a la realidad”… ¿De verdad?
Los aires de grandeza de Videgaray, quien campea alegremente en las esferas del poder, no es un asunto menor. Su actitud generó malestar en el Ejército y la Armada de México, porque en “la nueva forma de cooperación” con Estados Unidos, menospreció a las fuerzas armadas. Lo menos que se preguntaron los militares fue en qué cabeza cabe la idea de recibir a los jefes militares estadounidenses cuando Donald Trump, su comandante en jefe, no deja de atacar a México y a su gobierno. Por supuesto, pese a que el poderoso canciller no ha tenido tiempo de informarnos qué habló y a qué acuerdos llegó con los estrategas extranjeros, la inconformidad de los militares mexicanos obligó al gobierno (¿Peña Nieto, o Videgaray… quién manda, pues?) a recular, de manera que los titulares de Sedena, Salvador Cienfuegos Zepeda, y Marina, Vidal Francisco Soberón Sanz, recibieron su palmadita, y el martes 7 de febrero fueron convidados a conversar telefónicamente con “su homólogo” estadounidense, jefe del Pentágono, James N. Mattis.
Expertos en el tema económico, dicen que el señor de Malinalco dejó un desastre en la Secretaría de hacienda. Sin ser expertos en el asunto, muchos estaremos de acuerdo, por la simple y sencilla razón de que el poco dinero que hay en nuestros bolsillos cada día alcanza para menos. Ahora, expertos en diplomacia coinciden en que Videgaray está llevando al país al desastre por la actitud entreguista frente a Trump. Sin embargo, el presidente sigue distante del pueblo y sus apremiantes necesidades, faltando a su compromiso de cumplirle leal y patrióticamente… parece que llegó el tiempo que la nación se lo demande.
Recientemente, un entrenador de futbol, el italiano Fabio Capello, afirmó que, aunque la Selección de México tiene jugadores de calidad, capaces de trascender, carece de algo que es vital para enfrentar con éxito los momentos importantes: GANAS DE GANAR. Trayendo esa opinión a otros contextos, hay que destacar que en nuestra nación hay individuos de gran calidad, en ciencia, tecnología, arte, cultura, etcétera, que demuestran su valía en diversos foros internacionales, dejando en claro que no le piden nada a luminarias de otras latitudes. Sin embargo, coincido con Capello en que falta algo.
Considero que antes de ser EQUIPO GANADOR los mexicanos debemos aprender a ser EQUIPO a secas. Los triunfos vienen como resultado del trabajo en conjunto. En el terreno de lo público, lo conducente es dejar de ser individuos aislados y pasar a ser ciudadanos; entonces, arreglarnos como equipo para hacer una sociedad donde el respeto, la confianza y el apoyo mutuo, así como objetivos comunes, sean faros orientadores. Y el éxito surgirá cuando nuestra sociedad organizada tenga ganas de ganar, de liberarse de las ataduras impuestas por regímenes autoritarios e incapaces, impregnados hasta el tuétano de corrupción e impunidad, y que actúan de espaldas a la nación. A este desgobierno le faltan menos de dos años… pero todo depende de nosotros.

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