Esto no es una pipa/La ciencia desde el Macultépetl

- en Opinión

¿O acaso hay que decir: Dios mío, qué estúpido y simple es todo esto; ese enunciado es perfectamente verdadero, puesto que es evidente que el dibujo que representa una pipa no es una pipa?

M. Foucault

En el cuadro de René Magritte, titulado “Esto no es una pipa”, la imagen refleja evidente e inequívocamente la representación de una pipa, pero en cambio su leyenda, el texto asociado a la imagen, niega tal realidad aniquilándola con una afirmación contraria.

¿Por qué el autor crea esta discordancia? ¿Qué pretende explicar? ¿La imagen es sólo una representación de un objeto y por tanto podemos afirmar que no es una pipa realmente? ¿O sería absurdo pensar que una imagen tan simple y evidente no quiere reflejar lo que vemos? Parece ser más complejo.

Un dibujo tan sencillo no necesita de una grafía que lo explique, sin embargo está ahí y no para aclarar lo indudable, sino para crear una contradicción con un trasfondo que invita al observador a descubrir el porqué de tal enigmática creación, a destejer la compleja tela de araña que con tanta sutileza ha elaborado Magritte.

Analizando la frase “Esto no es una pipa” podemos sacar en claro tres posibles aserciones:

Puede entenderse de forma paradójica que la afirmación del texto está auto-negándose: esto (el texto) no es una pipa. De esta manera la imagen tendría concordancia con el texto y el conflicto se desvanecería permanentemente.

Por otra parte, la frase también puede afirmar que el dibujo no es materialmente una pipa, sino un conjunto de líneas que da lugar a una representación ficticia de un objeto real sobre un plano.

Y por último también puede entenderse que el conjunto, imagen y texto, no son una pipa, sólo son líneas y puntos trazados sobre un papel.

Precisamente, a pesar del escepticismo de varios de mis colegas y a veces de sus críticas por proponer que el arte, la música y la poesía pueden ser detonantes de la imaginación científica, creo que el cuadro de Magritte y el análisis arriba citado permiten aclarar mi punto de vista  al respecto.

Por ejemplo, cuando podemos ver el sol creo que es posible afirmar: “esto no es el sol”, se trata solamente de la activación de un conjunto de neuronas en mí cerebro y, en un segundo momento, podemos remitirnos a su descripción científica –que tampoco “es el sol”- partiendo de la simple experiencia fenomenológica: lo que veo es un círculo brillante o, si vemos una fotografía del sol podría decirse que son sólo líneas y colores plasmados en un trozo de papel.

Para alcanzar la explicación científica es necesario trascender lo fenoménico y ejercer un audaz ejercicio de la imaginación para acercarnos al conocimiento de lo que realmente es el sol, más allá de su imagen sensible.

Veamos la síntesis de Wikipedia: “El Sol es una estrella de tipo-G de la secuencia principal que abarca aproximadamente el 99,86 % de la masa del sistema solar. El Sol tiene una magnitud absoluta de +4.83, estimada como la más brillante de las 85 % de estrellas de la Vía Láctea, la mayoría de las cuales son enanas rojas. El Sol pertenece a la Población I, o a las estrellas ricas en elementos pesados. La formación del Sol pudo haber sido provocado por ondas de choque de una o más supernovas próximas. Esto fue planteado debido a la gran abundancia de elementos pesados en el sistema solar, como el oro y el uranio, en relación con las abundancias de estos elementos en la llamada Población II de estrellas, siendo éstas pobres en elementos pesados. Estos elementos podrían haberse producido por reacciones nucleares endotérmicas durante una supernova, o por transmutación a través de la absorción neutrónica dentro de una estrella masiva de segunda generación.”

El descubrimiento de los procesos y reacciones nucleares que se dan dentro del sol y que los científicos han descrito con gran precisión, pudo lograrse solamente por un vigoroso ejercicio creativo de la imaginación, partiendo desde luego de conocimientos previos, así como de observaciones y datos empíricos disponibles. Considerando que no es posible para el investigador acercarse siquiera al sol ni enviar dispositivos que puedan penetrar en el cuerpo de la estrella y realizar observaciones y mediciones directas.

En la moderna tradición científica, las nuevas ideas que surgen en los ámbitos de la investigación y el conocimiento son sometidas a un complejo proceso de validación por parte de los especialistas. El resultado final de esas consideraciones –tamizadas por controversias y cotejos- es la aceptación de las ideas nuevas o su rechazo razonado.

No siempre, sin embargo, se tiene presente el papel activo y sustancial de la imaginación científica en el inicio de ese proceso. En verdad, todo el cúmulo de los datos y los avances a la disposición de la mente de los científicos está comprometido en la puesta en escena de sus imaginaciones.

Por ello es recomendable acercarse a obras que abordan con amplitud y profundidad el tema, como es el clásico libro de Gerald Holton, profesor de Física e Historia de la Ciencia en la Universidad de Harvard: La  imaginación científica; FCE, 1979. Lectura recomendable a todo estudiante de ciencias e investigadores en activo.

Y todo por una pipa que se ve como una pipa pero que no es una pipa.

Reflexionar para comprender lo que se ve y lo que no se ve.

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