Ministros privilegiados

- en Opinión

Ver para creer. El presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Luis María Aguilar Morales, no tuvo empacho en afirmar en días pasados que: “Las condiciones de seguridad, estabilidad, remuneraciones dignas y capacitación no son en beneficio personal de los juzgadores, ni mucho menos privilegios inconfesables de estos, sino condiciones necesarias para un servicio público indispensable, ineludible de un país democrático que busca tener paz en el respeto a los derechos humanos de todos y construir con ello una sociedad más justa”. Retórica barata y cínica. ¿Los abultadísimos sueldos no “son en beneficio personal”? ¿Entonces de quién? ¿De los padres carmelitas descalzos o de las misiones para la protección de los derechos de los migrantes? Por favor. Por lo menos para mentir hay que tener un poco de habilidades para el sofisma discursivo, para la simulación argumental.

Y es que, para el presidente de la SCJN, Luis María Aguilar, los ministros o jueces de la Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos, España y Argentina, por citar unos ejemplos, viven en condiciones de “indignidad”. En Estados Unidos un juez de la Corte Suprema tiene un sueldo en pesos de 425 mil pesos donde el sueldo mínimo es de 35 mil pesos, es decir el principal juzgador de ese país percibe un salario de 12 ingresos mínimos. En España, la remuneración de un juez de la Corte Suprema es de 170 mil pesos mexicanos y el sueldo mínimo es de 20 mil pesos. En otras palabras, recibe un ingreso equivalente a 8.5 salarios mínimos.

En Argentina, el máximo juzgador tiene un ingreso de 230 mil pesos mexicanos y en ese país el sueldo mínimo es de 11 mil pesos; de esta suerte, un juez del máximo órgano jurisdiccional tiene una percepción mensual de 20 salarios mínimos. En México, un ministro de la SCJN tiene un sueldo base de 352 mil pesos mensuales y el salario mínimo es de 2650 pesos, el más bajo de los analizados. Hay, como se puede observar una asimetría alevosa entre quien menos gana y quien más percibe. El Ministro mexicano se lleva nada más y nada menos que 132 salarios mínimos mensuales. Por lo que se refiere al poder adquisitivo de acuerdo a las cifras oficiales, un ministro mexicano ganaría si estuviera en Estados Unidos 4 millones 725 mil pesos; es decir, más de 10 veces que un juez de la Corte Suprema estadounidense.

Y lo anterior es sólo para abrir boca. Un ministro mexicano tiene 64 ayudantes, en Estados Unidos donde hay el doble de población y es la primera potencia mundial los asistentes de cada ponencia son menos de 35 y son de carrera no como aquí a la carrera como se puede comprobar si se toma la molestia de revisar el directorio donde podrá observar como en el régimen priista-panista se aplica la conseja de “tapaos los unos a los otros” y se hace del conflicto de interés una política pública sin el menor rubor.

Por fortuna, nadie está obligado a desempeñar un trabajo al margen de la voluntad personal. Hay muchísimos mexicanos bien preparados y dispuestos incluso a someterse a rigurosos exámenes de control de confianza para descartar casos de corrupción real o potencial que estarían dispuestos a ser ministros de la SCJN y vivir en la “indignidad” que ofrecen las percepciones establecidas en las mejores prácticas internacionales en la materia. Señor Aguilar Morales por favor no se sacrifique más por el país, con sus altísimas credenciales profesionales seguramente encontrará en otra parte un sueldo que se ajuste a lo que considera merece, pero deje por su bien y por el interés público ese espacio en la SCJN para que sea ocupado por una persona con altas calificaciones y con pleno entendimiento de que el gobierno no es un espacio para improvisar fortunas y sí lo es para vivir en la honrosa medianía, parafraseando a Benito Juárez.

En la Constitución y en las leyes debe procederse a eliminar la cuantiosa nómina de ayudantes bajo cualquier denominación que tienen hoy los ministros de la SCJN, porque de no hacerlo la reducción salarial será compensada con los “moches” a los subalternos.

ernestovillanueva@nullhushmail.com

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